La Habana, 7 junio.– El legendario percusionista cubano José Luis Quintana Fuentes, conocido artísticamente como Changuito, falleció este viernes en La Habana a los 76 años, dejando un legado imborrable en la música cubana y latinoamericana.
El Instituto Cubano de la Música (ICM) confirmó su deceso y destacó su carrera como un “ejemplo de creatividad, virtuosismo y entrega al arte”, así como sus contribuciones fundamentales a la evolución de la percusión en la isla. Changuito fue reconocido internacionalmente con tres premios Grammy: en 1998 por el álbum Habana junto a Chucho Valdés y Roy Hargrove; en 2001 con La rumba soy yo; y en 2004 por Lágrimas Negras, disco en el que colaboró con el cantante español Diego El Cigala.
Una de sus huellas más trascendentes fue su rol como cofundador de la emblemática orquesta Los Van Van, junto a Juan Formell en 1970. En ese espacio revolucionó el panorama musical cubano al desarrollar el “Songo”, un ritmo híbrido que fusionó los patrones tradicionales de la música afrocaribeña con elementos del jazz, el funk y el rock, marcando el sello distintivo del conjunto durante más de dos décadas.
“Genio de la percusión cubana”, así lo despidió la agrupación Los Van Van en sus redes sociales, lamentando la partida de quien, con su “talento y mano secreta, cambió la historia del ritmo en nuestro país. Hoy, la tierra lo llora y el cielo baila con su tumbao”.
Changuito nació en 1948 en Casablanca, La Habana. Su virtuosismo con los timbales y las tumbadoras se manifestó desde la niñez, y además de su carrera como músico, fue un maestro de generaciones. Impartió clases en instituciones como la Universidad de las Artes de Cuba, la Universidad de Puerto Rico y el Berklee College of Music en Boston. Entre sus alumnos figuran destacados nombres como Emilio Vega, Samuel Formell, Giovanni Hidalgo y Karl Perazzo.
Su muerte marca el fin de una era para la música popular cubana, pero su legado, su ritmo y su “tumbao” seguirán latiendo en cada golpe de tambor.








