BOSTON, 29 MAYO – Una jueza federal extendió este jueves una orden que impide temporalmente al gobierno de Estados Unidos prohibirle a la Universidad de Harvard la inscripción de estudiantes extranjeros. La magistrada Allison Burroughs amplió la protección emitida la semana pasada con una orden preliminar de restricción contra las acciones del gobierno.
La disputa escaló tras una carta enviada por Todd Lyons, director interino de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en la que se anunciaba un nuevo esfuerzo para revocar la certificación de Harvard para patrocinar visas de estudiantes internacionales. El gobierno le dio 30 días a la universidad para responder a acusaciones que incluyen supuestas coordinaciones con entidades extranjeras y fallos en su respuesta al antisemitismo en el campus.
El conflicto entre Harvard y la administración Trump
Esta medida forma parte de una serie de enfrentamientos entre la Casa Blanca y Harvard, considerada la institución académica más antigua y prestigiosa del país. En abril, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, envió una carta a la universidad solicitando información sobre los estudiantes internacionales, incluidos registros disciplinarios y cualquier actividad “peligrosa o violenta”. Según Noem, esta solicitud estaba motivada por denuncias de antisemitismo en el campus.
Harvard respondió proporcionando datos, pero el 22 de mayo, Noem declaró que dicha respuesta era insuficiente. Como consecuencia, la universidad fue retirada abruptamente del programa federal que permite patrocinar visas de estudiantes internacionales, lo que habría impedido la inscripción de nuevos estudiantes extranjeros para el próximo año escolar.
En su demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional, Harvard argumentó que el gobierno no siguió los procedimientos legales establecidos, que exigen notificar a las instituciones educativas con tiempo suficiente y permitirles apelar antes de tomar medidas drásticas. La orden emitida por la jueza Burroughs respalda estas reclamaciones temporales.
Impacto en los estudiantes y la comunidad académica
A pesar de la orden judicial, las acciones del gobierno han generado un ambiente de «profundo miedo, preocupación y confusión» entre los estudiantes internacionales de Harvard, según Maureen Martin, directora de servicios de inmigración de la universidad. Muchos alumnos han planteado preguntas sobre transferencias a otras instituciones, mientras que algunos estudiantes nacionales expresaron interés en abandonar Harvard debido a la percepción de que su experiencia educativa podría verse comprometida sin un cuerpo estudiantil diverso.
Además, Martin señaló que los estudiantes internacionales que llegaban a Boston estaban siendo sometidos a controles adicionales por agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). También destacó que muchos estudiantes enfrentaban retrasos o denegaciones en consulados y embajadas al intentar obtener sus visas.
Consecuencias potenciales para Harvard y otras instituciones
Si la sanción sigue adelante, podría afectar significativamente a programas de posgrado en Harvard, que dependen fuertemente de estudiantes internacionales. Entre los afectados podría estar la princesa Elisabeth de Bélgica, quien recientemente completó su primer año en un programa de posgrado en la universidad. Algunas instituciones extranjeras, incluidas dos universidades en Hong Kong, ya ofrecieron alternativas a los estudiantes de Harvard.
El presidente Donald Trump arremetió contra Harvard en redes sociales después de que Burroughs detuviera inicialmente la acción del gobierno, calificándola de haber encontrado al «mejor juez absoluto (¡para ellos!)». Sin embargo, aseguró que el gobierno prevalecería al final.
Un precedente para la educación superior en EE.UU.
Harvard ha sido pionera en resistir las demandas del gobierno, defendiendo la autonomía que ha convertido a las universidades estadounidenses en centros globales de excelencia académica. En sus demandas, la universidad acusa al gobierno de tomar represalias por rechazar presiones políticas y subraya que estas acciones amenazan la libertad académica que caracteriza a las instituciones de educación superior en Estados Unidos.
Este caso no solo tiene implicaciones para Harvard, sino también para otras universidades que dependen de estudiantes internacionales. Si prospera, podría marcar un cambio significativo en cómo el gobierno regula la participación de extranjeros en el sistema educativo del país.





