Cuba, 24 de mayo.- Decenas de cubanos salieron nuevamente a las calles este viernes por la noche para protestar contra el régimen de Miguel Díaz-Canel, exigiendo soluciones ante los constantes apagones que ya superan las 20 horas diarias. Las manifestaciones, que se han intensificado esta semana, reflejan el hartazgo y desesperación de una población agobiada por años de crisis multisectorial.
Bayamo: El Epicentro de la Protesta
El punto central de las movilizaciones fue Bayamo, una ciudad simbólica en la historia de Cuba como el lugar donde se entonó por primera vez el Himno Nacional durante las luchas independentistas de 1868. Sin embargo, otras localidades como Jabaquito, zonas de Santiago de Cuba y la capital de la provincia de Pinar del Río también registraron concentraciones civiles en días previos.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran grupos de personas en la oscuridad, iluminados apenas por luces tenues, golpeando cacerolas y gritando consignas como “¡Pongan la corriente!” y “¡Queremos comida!”. Aunque pacíficas, estas protestas reflejan un profundo malestar social frente a las políticas del régimen, que no han logrado resolver problemas básicos como el acceso a electricidad y alimentos.
En Bayamo, una vecina expresó su frustración:
“¿Hasta cuándo el abuso? Queremos corriente, queremos comida”, dijo, mientras otros manifestantes denunciaban la intimidación de fuerzas represivas enviadas por el régimen.
Uno de los vecinos señaló los métodos de represión utilizados por las autoridades:
“Esa gente da golpes. Esos son los boinas negras, con perros y todo, para caerle arriba a la gente”, afirmó, aunque destacó que esto no detuvo su reclamo.
Respuesta del Régimen: Diálogo sin Soluciones
La primera secretaria del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Granma, Yanetsy Rodríguez, reconoció la «compleja situación electroenergética» del país en un mensaje publicado en redes sociales. Sin embargo, su discurso se limitó a promesas de diálogo sin ofrecer medidas concretas para resolver la crisis.
“No somos de aquí ni de allá, somos un solo pueblo y entre todos saldremos adelante”, escribió Rodríguez, ignorando las demandas urgentes de la población que lleva años enfrentando este tipo de problemas.
Una Crisis Multisectorial Crónica
La crisis energética en Cuba es el resultado de años de falta de inversión, escasez de combustible y deterioro en el mantenimiento de las centrales termoeléctricas. Según datos oficiales, en febrero de este año la tasa de afección máxima llegó a superar el 57% de la demanda nacional, dejando a más de la mitad del país sin electricidad durante días.
El director de la Unión Eléctrica de Cuba, Alfredo López, admitió recientemente que la situación es «grave» y atribuyó el problema, en parte, al embargo económico impuesto por Estados Unidos desde 1962.
“Si tuviésemos más diésel, tendríamos un nivel de apagón mucho menor”, aseguró López, quien mencionó que la isla ha recibido “un poco de recursos” para realizar trabajos de mantenimiento, aunque insuficientes para revertir la magnitud de la crisis.
Sin embargo, críticos del régimen argumentan que la responsabilidad principal recae en la ineficiencia y la falta de planificación gubernamental, así como en la corrupción y el mal manejo de los recursos disponibles.
Intimidación y Represión
Las protestas de esta semana han sido acompañadas por actos de intimidación por parte de las fuerzas de seguridad. En algunas localidades, los llamados «boinas negras», unidades especiales conocidas por su brutalidad, fueron desplegados para controlar a los manifestantes. Estos grupos han sido acusados repetidamente de violaciones a los derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza.
El Contexto Internacional
El régimen cubano ha intentado justificar la crisis energética culpando al embargo estadounidense, pero analistas señalan que la falta de transparencia y la dependencia de importaciones subsidiadas por aliados como Venezuela y Rusia han exacerbado el problema. Además, la ausencia de reformas estructurales y la resistencia del gobierno a adoptar medidas económicas efectivas han profundizado la crisis.
Recientemente, organizaciones internacionales han denunciado la situación de los derechos humanos en Cuba, Nicaragua y Venezuela, destacando casos de presos políticos y la represión sistemática de voces disidentes. Este contexto global refuerza las críticas hacia el régimen cubano, que enfrenta creciente presión tanto dentro como fuera de la isla.
Un Futuro Incierto
Para muchos cubanos, las protestas representan no solo un reclamo por servicios básicos, sino también un grito de esperanza por un cambio político y social. Sin embargo, la falta de respuestas concretas por parte del gobierno y la persistencia de la crisis sugieren que las tensiones continuarán escalando.
Mientras tanto, las imágenes de familias protestando bajo la oscuridad de la noche y los testimonios de ciudadanos exigiendo soluciones sirven como un recordatorio de la urgencia de abordar las necesidades más fundamentales de la población.
“Esta no es solo una crisis de energía; es una crisis de liderazgo y gobernanza”, afirmó un activista cubano, subrayando que el régimen debe asumir su responsabilidad si desea recuperar la confianza de su pueblo.
La situación en Cuba sigue siendo frágil, y las próximas semanas serán clave para determinar si el gobierno tomará medidas significativas o si las protestas se intensificarán aún más.








