VIENA, 20 DE MAYO — El Parlamento de Hungría aprobó este martes, con una abrumadora mayoría del Gobierno ultranacionalista liderado por Víktor Orbán, la salida del país de la Corte Penal Internacional (CPI). Esta decisión fue impulsada como reacción a la acusación de crímenes de guerra emitida por el tribunal contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por acciones relacionadas con la ofensiva militar en Gaza.
El anuncio de la retirada ya había sido adelantado por el Gobierno húngaro en abril, coincidiendo con la visita oficial de Netanyahu a Budapest. En ese momento, Orbán justificó la medida al afirmar que la CPI se ha convertido en un «organismo político» y argumentó que el código penal húngaro no reconoce las decisiones de la corte internacional.
«Hungría no suele arrestar a sus invitados. No queríamos hacerlo porque hacemos amigos, y es bueno que Israel sea amigo de Hungría», declaró Orbán durante la visita de Netanyahu, quien estaba bajo una orden de arresto emitida por la CPI.
La Decisión de Hungría: Un Hit en Europa
Con esta decisión, Hungría se convierte en el primer país europeo en abandonar la CPI desde su creación en 2002. Solo dos naciones previamente habían tomado este paso: Burundi en 2017 y Filipinas en 2019.
La CPI tiene como mandato investigar y enjuiciar los crímenes más graves del derecho internacional, incluidos el genocidio, los crímenes de guerra y los delitos de lesa humanidad, cuando los Estados no pueden o no quieren hacerlo por sí mismos. Sin embargo, Hungría argumenta que el tribunal ha perdido credibilidad moral debido a lo que considera sesgos políticos.
Reacciones Internacionales
Desde Israel, el ministro de Exteriores, Gideon Saar, celebró la decisión del Parlamento húngaro en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
«Felicito al Parlamento húngaro por su justa e histórica decisión esta mañana de aprobar la retirada de la CPI. La llamada Corte Penal Internacional ha perdido toda credibilidad moral en su afán por eliminar el derecho fundamental de Israel a defenderse. Gracias, Hungría y Víktor Orbán», escribió Saar.
Por otro lado, organizaciones internacionales de derechos humanos han criticado duramente la decisión de Hungría, advirtiendo que debilita el sistema global de justicia penal y podría abrir un precedente peligroso para otros países.
El Caso Contra Netanyahu
La controversia comenzó en febrero, cuando el entonces fiscal de la CPI, Karim Khan, solicitó órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant por presuntos crímenes de guerra, incluyendo el uso del hambre como arma de guerra y ataques intencionados contra civiles en Gaza tras el inicio de la ofensiva militar israelí.
Aunque Hungría, como miembro de la CPI, debería haber ejecutado la orden de detención contra Netanyahu durante su visita a Budapest en abril, el Gobierno de Orbán se negó rotundamente, argumentando que las decisiones de la CPI no tienen efecto legal en Hungría.
Antecedentes de Tensión con la CPI
En febrero, poco después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara sanciones contra la CPI, Hungría ya había señalado que reconsideraría su cooperación con el tribunal. La visita de Netanyahu en abril selló la decisión final de iniciar el proceso formal de retirada.
Orbán ha defendido repetidamente su postura anti-CPI, argumentando que el tribunal ha sido utilizado como herramienta política para atacar a aliados estratégicos como Israel. Además, ha destacado la importancia de mantener relaciones sólidas con Tel Aviv, especialmente en temas de seguridad y comercio.
Un Precedente Preocupante
La salida de Hungría de la CPI plantea preocupaciones sobre el futuro del sistema internacional de justicia penal. Expertos advierten que esta decisión podría inspirar a otros países a seguir el mismo camino, socavando los esfuerzos globales para responsabilizar a líderes mundiales por crímenes graves.
Mientras tanto, Israel ve en esta medida un apoyo claro a su posición frente a las críticas internacionales. Para Hungría, sin embargo, la decisión refuerza su alineación con potencias conservadoras y su rechazo a lo que percibe como interferencias externas en su soberanía nacional.
El tiempo dirá si otros Estados seguirán el ejemplo húngaro o si esta decisión quedará como un caso aislado dentro de Europa.








