Washington, 29 agosto.- Una reciente visita del expresidente y actual candidato republicano, Donald Trump, al Cementerio Nacional de Arlington en Virginia ha generado una intensa controversia, debido al uso partidista del sagrado recinto militar, lo cual está prohibido por la ley, y a un altercado con una trabajadora del lugar.
El lunes, Trump visitó el cementerio para conmemorar el tercer aniversario del ataque del Estado Islámico en el aeropuerto de Kabul, en el que fallecieron 13 militares estadounidenses y 170 civiles afganos, durante la caótica retirada de Afganistán en 2021.
Durante su visita, se produjo un incidente cuando asesores de Trump intentaron grabar imágenes en la Sección 60, una zona restringida reservada para excombatientes de Irak y Afganistán. Una trabajadora del cementerio intentó impedir la toma de imágenes, lo que resultó en un altercado en el que, según reportes, la empleada fue «empujada de manera abrupta». Aunque la mujer decidió no presentar una denuncia, se dice que teme represalias por parte de los seguidores de Trump.
El expresidente posó junto a los familiares de Darin Hoover, uno de los militares fallecidos en Kabul, sonriendo y haciendo su característico gesto de pulgar arriba. Posteriormente, su campaña difundió diversos materiales de la visita en redes sociales, lo que desató críticas por parte de los familiares de otros caídos, como los del sargento Andrew Marckesano, quien se suicidó en 2020. La tumba de Marckesano fue captada en los videos compartidos por la campaña de Trump.
En un comunicado, la familia de Marckesano expresó su malestar, señalando: «Esperamos que quienes visiten este sitio sagrado comprendan que estas fueron personas reales que sacrificaron sus vidas por nuestra libertad y que deben ser honradas y respetadas en consecuencia». También criticaron a la campaña de Trump por no cumplir con las normas establecidas del cementerio.
El Ejército estadounidense emitió un comunicado calificando el incidente como «desafortunado» y defendiendo el profesionalismo de la empleada del cementerio. «Continuaremos asegurándonos de que las ceremonias públicas se desarrollen con el respeto requerido», indicaron.
En respuesta, Steven Cheung, portavoz de la campaña de Trump, desestimó las críticas afirmando que la trabajadora «sufrió un episodio de salud mental», mientras que Chris LaCivita, asesor de Trump, calificó a la mujer como «una persona despreciable» que «no merece representar los sagrados terrenos del Cementerio Nacional de Arlington».
Este episodio se suma a anteriores polémicas de Trump relacionadas con los militares, a quienes dice defender fervientemente. Durante su presidencia, Trump se negó a visitar un cementerio en Francia donde yacen más de 2,200 soldados estadounidenses caídos en la Primera Guerra Mundial, refiriéndose a ellos como «perdedores», según varios medios estadounidenses.







