La Paz, 17 Agosto.- El Gobierno de Bolivia eliminó este lunes el subsidio al diésel para grandes consumidores y decidió mantener congelado el precio para el resto de la población, en un intento por enfrentar la grave escasez de combustibles que está afectando la producción de alimentos y aumentando el malestar social.
La medida forma parte del programa de reformas económicas impulsado por el presidente Rodrigo Paz, que busca reducir progresivamente los subsidios a los combustibles y aliviar la presión sobre las finanzas públicas.
Bolivia atraviesa una fuerte escasez de gasolina y diésel que durante junio y julio provocó 53 días de protestas y bloqueos de carreteras, afectando el transporte y el suministro de productos en La Paz y otras ciudades.
El diésel sube para empresas e industrias
Con la eliminación del subsidio, el precio del diésel para empresas corporativas, exportadores, compañías mineras y grandes industrias pasó de aproximadamente 0,85 a 1,56 dólares por litro.
El Gobierno sostiene que la medida permitirá corregir las distorsiones generadas por los precios subsidiados, mejorar el abastecimiento y reducir el contrabando y la reventa ilegal de combustible.
“El Gobierno busca reordenar la economía, mejorar el abastecimiento y corregir la distorsión de precios”, explicó el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo.
La gasolina utilizada por buena parte del transporte público, en cambio, mantiene por ahora el subsidio.
El Ejecutivo también decidió aplazar hasta diciembre una nueva modificación del precio de la gasolina.
Bolivia enfrenta una crisis de combustibles
Una de las principales dificultades que enfrenta el país es su elevada dependencia de las importaciones de diésel. La reducción de las reservas internacionales y la caída de los ingresos provenientes de las exportaciones de gas han limitado la capacidad del Estado para mantener los subsidios.
El Gobierno gastó aproximadamente 1.203 millones de dólares en la importación de combustibles durante el primer semestre del año, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Durante 2024, la administración anterior destinó unos 3.300 millones de dólares a la importación de combustibles.
Además, Bolivia redujo en un 31 % el volumen de combustible importado durante la primera mitad del año, de acuerdo con el IBCE.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, afirmó que la nueva política busca “sincerar la economía”, reducir el costo fiscal de las importaciones, combatir el contrabando y garantizar el suministro interno.
El Gobierno busca frenar el mercado negro
Las autoridades también esperan que el nuevo esquema reduzca el desvío de diésel subsidiado hacia mercados ilegales, donde el combustible puede venderse por más del doble de su precio oficial.
El analista energético Álvaro Ríos consideró que eliminar los subsidios constituye una medida necesaria, aunque señaló que todavía es insuficiente para resolver los problemas estructurales del sector energético.
Ríos advirtió que la eficacia de la medida dependerá de la capacidad del Gobierno para evitar que el combustible subsidiado continúe siendo desviado hacia el mercado negro, y cuestionó los niveles de corrupción existentes en la petrolera estatal.
Acuerdos para aumentar la producción nacional
El Gobierno de Paz también intenta reducir la dependencia de las importaciones mediante acuerdos con el sector privado.
Durante el fin de semana, las autoridades alcanzaron acuerdos con empresas y sectores productivos de Santa Cruz, principal centro agroindustrial de Bolivia, para permitir la importación de crudo y su posterior refinación dentro del país.
La estrategia busca reducir los costos asociados al traslado de gasolina y diésel importados, que actualmente llegan principalmente por carretera mediante cisternas.
Bolivia también ha buscado respaldo financiero internacional. El Gobierno alcanzó acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por unos 1.900 millones de dólares en créditos, además de financiamiento de otros organismos internacionales, para estabilizar una economía afectada por años de baja inversión en el sector gasífero.
La caída del gas agravó la falta de dólares
La crisis actual está estrechamente relacionada con el deterioro de la industria del gas natural, que durante años proporcionó al Estado una fuente fundamental de divisas.
La disminución de las exportaciones de gas redujo el ingreso de dólares al país y dificultó la financiación de las importaciones de gasolina y diésel.
El Gobierno sostiene que la eliminación gradual de los subsidios es necesaria para corregir estos desequilibrios, aunque la medida podría generar nuevas presiones sobre los costos de transporte, la producción y los precios de los alimentos.
El desafío para la administración de Paz será garantizar el suministro de combustible sin provocar una nueva escalada de protestas sociales en un país que ya ha sufrido semanas de bloqueos y escasez.








