Lima, 24 julio 2026.- La nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, inicia su mandato con el desafío de responder a una agenda interna marcada por la inseguridad, las brechas sociales y la desconfianza ciudadana, mientras enfrenta uno de los principales dilemas geopolíticos de América Latina: mantener el equilibrio entre la creciente influencia de China y la alianza estratégica con Estados Unidos.

El regreso del fujimorismo al poder ejecutivo ocurre 25 años después del final del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), padre de la mandataria, en un contexto de fuerte polarización política y demandas ciudadanas por soluciones rápidas a los problemas económicos y sociales del país.

Durante la campaña electoral, Fujimori colocó la seguridad ciudadana como una de sus principales prioridades. Su programa plantea ampliar los sistemas de vigilancia, reforzar la presencia policial, crear nuevos centros de control y construir cuatro grandes complejos penitenciarios para enfrentar el avance del crimen organizado.

La nueva presidenta también prometió impulsar la inversión privada, acelerar proyectos de infraestructura, mejorar los servicios de salud y educación, además de modernizar el aparato estatal mediante herramientas digitales e inteligencia artificial.

Sin embargo, especialistas advierten que la ejecución de estas promesas dependerá de la capacidad financiera del Estado peruano, que todavía enfrenta importantes desafíos en infraestructura pública y servicios básicos.

Seguridad y gobernabilidad, los primeros desafíos

Uno de los principales retos del nuevo Gobierno será combatir el aumento de la delincuencia y las organizaciones criminales que han ganado presencia en distintas regiones del país.

Analistas políticos han cuestionado algunas propuestas de seguridad del fujimorismo y señalan que el Ejecutivo deberá definir una estrategia integral que combine mayor capacidad policial, prevención social y fortalecimiento institucional.

Además, organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por posibles medidas que otorguen mayores competencias a las fuerzas militares en tareas de seguridad interna.

El puerto de Chancay convierte a Perú en punto estratégico mundial

Más allá de los desafíos internos, la política exterior será una de las áreas más relevantes del nuevo Gobierno debido al papel estratégico que ha adquirido Perú en la disputa económica entre Washington y Pekín.

El principal símbolo de esta nueva realidad es el puerto de Chancay, una gigantesca infraestructura ubicada al norte de Lima que cuenta con participación mayoritaria de la empresa china Cosco Shipping Ports.

El proyecto, con una inversión estimada de unos 3.500 millones de dólares, permitirá reducir significativamente los tiempos de transporte marítimo entre Sudamérica y Asia, fortaleciendo la posición de Perú como puerta comercial del continente hacia China.

Actualmente, China es el principal socio comercial de Perú, con un intercambio superior a los 40.000 millones de dólares anuales, mientras que Estados Unidos ocupa el segundo lugar con una relación comercial cercana a los 25.000 millones de dólares.

Fujimori busca acercamiento con EE.UU. sin romper con China

Aunque Keiko Fujimori ha mostrado intención de fortalecer la cooperación con Estados Unidos en áreas como seguridad y lucha contra el narcotráfico, expertos consideran poco probable que Lima reduzca sus vínculos económicos con Pekín.

La nueva administración deberá encontrar un equilibrio entre mantener los beneficios comerciales de la relación con China y reforzar sus alianzas políticas y estratégicas con Washington.

El escenario internacional también incluye la posible participación de Perú en iniciativas regionales impulsadas por Estados Unidos contra el crimen organizado, como el denominado Escudo de las Américas, una alianza que reúne a gobiernos conservadores de la región.

Un nuevo rol regional para Perú

La llegada de Fujimori al poder coincide con un avance de gobiernos de derecha en varios países latinoamericanos, aunque analistas consideran que el caso peruano tiene características particulares debido al peso histórico del fujimorismo.

Para los expertos, el mayor desafío de la nueva presidenta será construir una política exterior pragmática que permita a Perú aprovechar sus relaciones comerciales con Asia mientras mantiene una estrecha cooperación con Estados Unidos.

El futuro del Gobierno dependerá de su capacidad para transformar sus promesas electorales en resultados concretos en seguridad, economía y estabilidad institucional.

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