
Helsingborg (Suecia), 22 de mayo.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este viernes que Washington y varios aliados internacionales estudian un posible “plan B” militar para garantizar la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz en caso de que Iran se niegue a levantar el bloqueo marítimo en la región.
Durante declaraciones ofrecidas en Suecia, Rubio señaló que el objetivo principal de la comunidad internacional sigue siendo alcanzar un acuerdo diplomático con Teherán que garantice la libre navegación y limite las aspiraciones nucleares iraníes. Sin embargo, reconoció que Estados Unidos y otros países ya contemplan escenarios alternativos si la situación se agrava.
“Todos esperamos un acuerdo con Irán en el que el estrecho permanezca abierto y abandonen sus ambiciones nucleares, pero también debemos tener un plan alternativo”, afirmó Rubio, dejando abierta la posibilidad de una intervención internacional si Irán mantiene restricciones o amenazas contra el tráfico marítimo.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, ya que por esa vía circula una parte significativa del petróleo y gas exportado desde Oriente Medio hacia mercados internacionales. Un cierre prolongado tendría un fuerte impacto económico global, especialmente en Europa y Asia.
Rubio aseguró que varios países aliados, incluidos miembros de la NATO, han mostrado interés en coordinar acciones conjuntas para responder a una eventual negativa iraní a restablecer la libre navegación. No obstante, evitó precisar qué gobiernos participan en esas conversaciones o cómo se estructuraría una posible operación.
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que, aunque Washington posee capacidad militar suficiente para actuar de manera unilateral, la preferencia de la administración estadounidense sería desarrollar una respuesta coordinada con aliados internacionales.
Además, Rubio hizo referencia a iniciativas impulsadas por Francia y Reino Unido para desplegar buques cazaminas y garantizar la seguridad marítima en la zona una vez finalicen las hostilidades actuales. Sin embargo, advirtió que esos planes no contemplan el escenario de una negativa persistente por parte de Irán.
“Tenemos un plan para cuando cesen los disparos, pero necesitamos otro para el caso de que continúen”, sostuvo Rubio, enfatizando la preocupación creciente de Estados Unidos y sus socios occidentales ante la posibilidad de una crisis prolongada en el Golfo Pérsico.
Las declaraciones del secretario de Estado se producen en un contexto de creciente tensión internacional en Oriente Medio, con el estrecho de Ormuz convertido nuevamente en un punto crítico para la estabilidad energética y geopolítica mundial.







