Nairobi, 19 mayo.- El brote de ébola declarado en la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado al menos 131 muertes sospechosas y 513 casos también sospechosos, según informó el Ministerio de Salud congoleño, en un contexto de creciente preocupación internacional por la expansión del virus en varias regiones del este del país y casos detectados en países vecinos.

Las cifras fueron confirmadas por el ministro de Salud, Samuel Roger Kamba, quien precisó que se trata de muertes aún bajo investigación para determinar su relación directa con la enfermedad, mientras continúan las labores de rastreo epidemiológico en las zonas afectadas.

Incremento de casos en varias provincias

El brote tiene su epicentro en la provincia oriental de Ituri, aunque también se han registrado casos en Kivu del Norte, en áreas como Katwa, Butembo y la ciudad de Goma, ampliando la preocupación sobre su propagación en una región afectada además por conflictos armados.

Las zonas sanitarias más impactadas incluyen Mongwalu, Rwampara, Bunia y Nyankunde, donde el virus comenzó a circular a finales de abril.

Cepa Bundibugyo y nivel de letalidad

Las autoridades sanitarias han confirmado que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, cuya tasa de letalidad se sitúa entre el 25% y el 40%, según estimaciones de organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF).

El ministro Kamba señaló que, en comparación con otras variantes como el Ébola Zaire, este brote presenta una tasa de mortalidad aparentemente menor, aunque los datos siguen siendo preliminares y están en revisión.

El virus causa fiebre hemorrágica severa, vómitos, diarrea y hemorragias internas, y se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados.

Expansión regional y casos en países vecinos

El brote ya ha cruzado fronteras. Uganda ha confirmado dos casos en Kampala, incluido un ciudadano congoleño fallecido considerado caso importado, mientras que Sudán del Sur ha detectado un caso en el estado de Ecuatoria Occidental, cerca de la frontera con la RDC.

Estos contagios han aumentado la preocupación sobre una posible expansión regional del virus en África central.

Alerta de la OMS y emergencia internacional

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, lo que ha llevado a varios países de la región a reforzar controles sanitarios y medidas fronterizas.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó la situación como “alarmante” por la rapidez de propagación del virus y confirmó la convocatoria de un Comité de Emergencia para evaluar nuevas medidas de contención.

La OMS ya ha desplegado equipos en terreno y ha enviado suministros médicos para apoyar a las autoridades congoleñas en la respuesta sanitaria.

Contexto de inseguridad y desafíos sanitarios

El brote se desarrolla en un contexto complejo, ya que las provincias afectadas también son escenario de enfrentamientos entre el Ejército congoleño y múltiples grupos rebeldes, lo que dificulta el acceso humanitario y la contención del virus.

Expertos advierten que esta combinación de conflicto armado y emergencia sanitaria puede complicar significativamente el control del brote.

Vigilancia internacional en aumento

Con más de 17 brotes registrados en la RDC desde 1976, el país vuelve a situarse en el centro de la vigilancia epidemiológica mundial, mientras la comunidad internacional refuerza su cooperación para evitar una expansión mayor del virus.

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