PEKÍN, 11 mayo.- La Cancillería de China confirmó este lunes que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado al país asiático del 13 al 15 de mayo por invitación de su homólogo chino, Xi Jinping.

El anuncio oficial llega apenas dos días antes del inicio del viaje, después de que la Casa Blanca adelantará que la visita se produciría en esas fechas y de que Pekín mantuviera silencio hasta esta semana, como suele ocurrir en este tipo de encuentros diplomáticos de alto nivel.

La visita se desarrollará en un contexto de frágil estabilidad entre las dos mayores economías del mundo tras meses de tensiones comerciales, tecnológicas y geopolíticas que llevaron a ambas potencias al borde de un embargo comercial de facto.

El viaje de Trump se produce además después de la tregua comercial alcanzada entre Washington y Pekín en octubre pasado durante una cumbre celebrada en Busan, acuerdo que permitió reducir parcialmente la presión arancelaria y reactivar algunos intercambios comerciales estratégicos.

Antes de la llegada del mandatario estadounidense, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sostendrán nuevas negociaciones económicas este miércoles en Seúl.

Las conversaciones abordarán temas sensibles como los aranceles, las restricciones tecnológicas, las exportaciones de tierras raras, el comercio agrícola y la rivalidad en el sector de los semiconductores e inteligencia artificial.

La visita será la primera de un presidente estadounidense a China desde el viaje realizado por el propio Trump en 2017 durante su primer mandato.

El conflicto en Oriente Medio también ocupará un lugar importante en la agenda bilateral. Trump adelantó recientemente que hablará con Xi sobre la guerra en Irán y aseguró que el líder chino ha mostrado una actitud “muy amable” respecto al conflicto.

China, principal socio comercial de Irán, ha condenado los ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní y continúa defendiendo una salida diplomática a la crisis regional.

Otro de los asuntos centrales será la situación de Taiwán, territorio cuya soberanía reclama Pekín y que China considera un tema clave en sus relaciones con Washington.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó recientemente que Taiwán formará parte de las conversaciones entre Trump y Xi.

La reunión entre ambos mandatarios será observada de cerca por los mercados internacionales y por gobiernos de todo el mundo debido a las implicaciones económicas y estratégicas que podría tener para el equilibrio global.

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