Washington, 23 abril.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este jueves a la Marina estadounidense destruir cualquier embarcación que sea detectada colocando minas en el estrecho de Ormuz, en un nuevo giro de la tensión militar con Irán en una de las rutas estratégicas más sensibles para el comercio global de petróleo.

“He ordenado a la Marina de Estados Unidos disparar y destruir cualquier barco, por pequeño que sea, que esté colocando minas en las aguas del estrecho de Ormuz”, escribió el mandatario en su cuenta de Truth Social, donde también aseguró que las fuerzas estadounidenses actuarán sin vacilación.

Trump añadió que las operaciones de desminado ya están en marcha en la zona. “Nuestros ‘barreminas’ están despejando el estrecho en este momento”, afirmó, antes de ordenar intensificar las acciones: “¡Triplicando su intensidad!”.

El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, se ha convertido en el principal foco del conflicto entre Washington y Teherán, en medio de una tregua frágil que ambas partes han interpretado de manera distinta.

Desde el inicio de la guerra, Irán ha restringido el tránsito marítimo en la zona, limitando el paso de buques comerciales y energéticos, mientras Estados Unidos mantiene operaciones de bloqueo e inspección sobre embarcaciones vinculadas al comercio de hidrocarburos iraníes.

En este contexto, el presidente estadounidense aseguró que Washington tiene control total del área marítima. “Ningún barco puede entrar ni salir sin la aprobación de la Armada de los Estados Unidos. Está sellado herméticamente hasta que Irán llegue a un acuerdo”, declaró.

Trump también volvió a cargar contra el liderazgo iraní, al que describió como dividido e inestable. “Irán está teniendo muchísima dificultad para averiguar quién es su líder. ¡Simplemente no lo saben!”, afirmó, en referencia a tensiones internas entre sectores del régimen.

El mandatario insistió en que existen disputas dentro del poder en Teherán entre “duros” y “moderados”, a los que atribuyó la falta de avances en las negociaciones diplomáticas.

Paralelamente, fuentes militares estadounidenses informaron de una nueva operación en el océano Índico, donde fuerzas de EE.UU. abordaron un petrolero vinculado a Irán como parte de las acciones para frenar el comercio de crudo sujeto a sanciones. La operación fue descrita como una “interdicción marítima” bajo el derecho internacional de visita.

El Pentágono señaló que estas acciones forman parte de una estrategia de “aplicación marítima global” para interrumpir redes de suministro ilícitas, subrayando que “las aguas internacionales no pueden ser utilizadas como escudo por actores sancionados”.

La escalada militar y el endurecimiento del discurso de Washington se producen en un momento de alta volatilidad en los mercados energéticos y creciente preocupación internacional por una posible expansión del conflicto en la región del Golfo Pérsico.

Publicidad