El Cairo, 8 de abril.- El tráfico marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz comenzó a reanudarse este miércoles de forma cautelosa, tras el acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que incluye garantías para el “paso seguro” por esta vía clave para el comercio energético mundial.
La reapertura llega después de un desplome sin precedentes en el tránsito marítimo, que cayó hasta un 97 % desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero, paralizando una de las rutas más importantes del planeta para el transporte de petróleo y gas.
Según datos de la plataforma MarineTraffic, ya se observan los primeros movimientos de buques en la zona, con embarcaciones que habían quedado prácticamente varadas en el golfo Pérsico durante semanas. Entre los primeros cruces destacan petroleros y graneleros que retomaron la ruta desde puertos iraníes, marcando el inicio de una recuperación aún frágil.
Actualmente, cientos de barcos permanecen en la región a la espera de condiciones seguras, incluidos más de 400 petroleros y decenas de buques de gas. Sin embargo, expertos advierten que la normalización será lenta debido a factores como seguros, verificación de seguridad y la cautela de las navieras.
Antes del conflicto, entre el 20 % y el 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo —más de 20 millones de barriles diarios— transitaba por Ormuz. Además, por esta vía circulaba el 20 % del gas natural licuado global y una parte significativa de fertilizantes y productos químicos, lo que convierte su estabilidad en un factor crítico para la economía global.
El acuerdo de tregua, impulsado por la mediación de Pakistán y anunciado por Donald Trump, ha sido clave para esta reapertura temporal. Durante este periodo, ambas partes buscarán negociar un acuerdo más amplio que permita una solución duradera al conflicto.
No obstante, la situación sigue siendo altamente volátil. Desde el inicio de la guerra se han registrado múltiples ataques a embarcaciones en el golfo Pérsico y zonas adyacentes, lo que mantiene elevadas las preocupaciones de seguridad entre operadores marítimos.
Analistas coinciden en que, aunque esta tregua representa una oportunidad significativa para aliviar la presión sobre los mercados energéticos, el volumen de tráfico difícilmente volverá a niveles normales en el corto plazo. La acumulación de más de mil buques en la región y la incertidumbre geopolítica siguen siendo obstáculos importantes.
En este contexto, la reapertura del Estrecho de Ormuz no solo es un paso hacia la desescalada, sino también un termómetro clave para medir la estabilidad futura de los mercados energéticos y del comercio internacional.








