Washington, 8 de abril.- Líderes políticos, organismos internacionales y figuras religiosas respaldaron este miércoles el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, destacando la tregua como una oportunidad clave para retomar el diálogo y frenar una escalada de consecuencias imprevisibles en Oriente Medio.
El acuerdo, impulsado tras semanas de intensos enfrentamientos y amenazas directas, fue anunciado por Donald Trump y contempla la suspensión temporal de ataques, condicionada a la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz.
Desde el Vaticano, el papa León XIV calificó la tregua como una “señal de esperanza viva”, subrayando que solo mediante negociaciones se podrá poner fin al conflicto. En la misma línea, el canciller alemán Friedrich Merz celebró el acuerdo y pidió avanzar hacia una solución definitiva por la vía diplomática, destacando además la mediación de Pakistán.
En representación de la Unión Europea, Kaja Kallas describió la tregua como un “retroceso desde el borde del abismo”, señalando que abre una ventana imprescindible para reducir tensiones, reactivar el transporte marítimo y estabilizar los mercados energéticos.
Por su parte, el primer ministro británico Keir Starmer expresó alivio por la pausa en las hostilidades y confirmó esfuerzos diplomáticos para garantizar la seguridad en el Golfo Pérsico, especialmente en torno al paso marítimo de Ormuz.
Desde Asia-Pacífico, el jefe de gobierno australiano Anthony Albanese, junto a la canciller Penny Wong, advirtió sobre las “perturbaciones sin precedentes” que el conflicto ha generado en el suministro global, insistiendo en la necesidad urgente de una solución negociada.
En el ámbito multilateral, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, instó a ambas partes a respetar el derecho internacional y aprovechar este periodo para construir una paz duradera.
En paralelo, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mantiene reuniones en Washington con Trump en un intento por recomponer la coordinación entre aliados, tras tensiones internas sobre la respuesta militar en la región.
El alto el fuego llega tras una escalada que afectó gravemente infraestructuras estratégicas y el comercio marítimo global, con especial impacto en el flujo energético a través de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Aunque la tregua es vista como un avance significativo, la comunidad internacional coincide en que se trata de una oportunidad limitada. Las negociaciones previstas en Islamabad serán determinantes para definir si este cese temporal de hostilidades se traduce en un acuerdo más amplio o si la región vuelve a encaminarse hacia un conflicto de mayor escala.








