Redacción Internacional, 22 marzo.- El régimen de Irán advirtió que podría cerrar por completo el estratégico estrecho de Ormuz si Estados Unidos ejecuta un ataque contra sus centrales eléctricas, elevando aún más la tensión en Oriente Medio.
El mando militar iraní Khatam Al-Anbiya aseguró que, de concretarse las amenazas, “el Estrecho de Ormuz será completamente cerrado y no se reabrirá hasta que nuestras instalaciones destruidas sean reconstruidas”. Actualmente, el tránsito por esta vía ya se encuentra severamente restringido, con apenas un 5 % del flujo habitual de embarcaciones.
La advertencia llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera un ultimátum de 48 horas a Teherán para reabrir completamente el paso marítimo, amenazando con destruir sus principales plantas energéticas en caso de incumplimiento. Además, descartó negociar un alto el fuego en el conflicto.
El estrecho de Ormuz es una arteria clave para el comercio global, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, lo que convierte cualquier interrupción en un riesgo directo para la economía internacional. La escalada ha provocado ya un aumento en los precios del crudo, que superaron los 119 dólares por barril antes de moderarse.
Más de 20 países, entre ellos potencias europeas y naciones del Golfo, han expresado su disposición a garantizar la libre navegación en la zona y condenaron los ataques iraníes contra buques comerciales e infraestructuras civiles.
Por su parte, el jefe del Comando Central de EE.UU., Brad Cooper, afirmó que la capacidad de Irán para amenazar la navegación en Ormuz ha sido “reducida” tras recientes ataques contra instalaciones militares y sistemas de vigilancia.
Desde Teherán, el embajador en Londres, Ali Mousavi, aseguró que el estrecho permanecerá abierto para la mayoría de buques comerciales, aunque con estrictas condiciones de coordinación y excluyendo a países considerados enemigos.
Analistas advierten que un cierre total del estrecho podría desencadenar una crisis energética global, obligando a los países dependientes del petróleo del Golfo a negociar directamente con Irán, lo que alteraría significativamente el equilibrio geopolítico y comercial en la región.








