Protestas en Beirut por alza de impuestos al combustible y el IVA para financiar aumentos salariales

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Beirut, 17 feb.- Manifestantes bloquearon este martes carreteras principales en Beirut y sus alrededores, horas después de que el gabinete libanés aprobara nuevos impuestos sobre el combustible y otros productos con el fin de financiar incrementos salariales para empleados del sector público.

La decisión gubernamental, adoptada el lunes, establece un impuesto de 300.000 libras libanesas (unos 3,30 dólares) por cada 20 litros de gasolina. El diésel quedó excluido del gravamen, debido a que la mayoría de la población depende de este combustible para operar generadores privados que suplen la crónica escasez de electricidad estatal.

Además, el Ejecutivo acordó elevar el impuesto al valor agregado (IVA) del 11% al 12% sobre los productos ya sujetos al tributo, medida que todavía requiere la aprobación del Parlamento.


Medidas para sostener salarios públicos

Los nuevos ingresos fiscales buscan respaldar aumentos salariales y mejoras en las pensiones del sector público, cuyos sueldos perdieron gran parte de su valor tras el colapso monetario que comenzó en 2019. Según el ministro de Información, Paul Morcos, el paquete de incrementos tendría un costo aproximado de 800 millones de dólares y equivaldría a seis meses adicionales de salario para los trabajadores estatales.

El Gobierno sostiene que la medida es necesaria para aliviar la presión económica sobre los empleados públicos en un país que enfrenta inflación persistente, devaluación de la moneda y una prolongada crisis financiera.

Sin embargo, los anuncios generaron una reacción inmediata en las calles, donde grupos de conductores, incluidos taxistas, cerraron vías estratégicas como señal de protesta.


“Todo se está encareciendo”

Ghayath Saadeh, uno de los taxistas que participó en los bloqueos, expresó su frustración por el impacto directo que el nuevo impuesto a la gasolina tendrá en su trabajo.

“Todo se está encareciendo, la comida y las bebidas, y se acerca el Ramadán”, afirmó. “Bloquearemos todas las carreteras, si Dios quiere, si no nos responden”.

La reacción recuerda las protestas masivas de 2019, cuando un plan gubernamental para imponer nuevos impuestos —incluida una tarifa mensual para llamadas por internet a través de aplicaciones como WhatsApp— desató manifestaciones multitudinarias que paralizaron el país durante meses. En aquella ocasión, los ciudadanos exigieron la renuncia de la clase dirigente, denunciando corrupción, parálisis institucional y el sistema sectario de reparto de poder.


Crisis económica y daños de guerra

Líbano, pese a contar con una de las mayores reservas de oro de Oriente Medio, continúa atrapado en una crisis económica profunda. La inflación sostenida, la depreciación de la moneda y la desconfianza en el sistema bancario han deteriorado las condiciones de vida de amplios sectores de la población.

A esta situación se suman los efectos de la guerra de 2024 entre Israel y el grupo chií Hezbollah, que dejó daños estimados en unos 11.000 millones de dólares, agravando la fragilidad económica y social del país.

Líbano también enfrenta presión internacional para implementar reformas financieras estructurales, aunque hasta ahora los avances han sido limitados.


Avances en el plan de desarme

En la misma sesión del lunes, el gabinete recibió un informe del ejército sobre el progreso de un plan para desarmar a grupos no estatales como Hezbollah.

El mes pasado, las fuerzas armadas anunciaron que completaron la primera fase del plan en el área al sur del río Litani, cercana a la frontera con Israel. La segunda etapa abarcará zonas entre los ríos Litani y Awali, incluida la ciudad portuaria de Sidón, y podría extenderse durante cuatro meses, según Morcos.

El proceso se desarrolla tras el alto el fuego mediado por Estados Unidos que puso fin oficialmente en noviembre de 2024 a la guerra entre Hezbollah e Israel. Desde entonces, Israel ha acusado al grupo de rearmarse y ha mantenido ataques casi diarios en territorio libanés, además de conservar posiciones en colinas cercanas a la frontera.

Hezbollah, por su parte, sostiene que el acuerdo solo le obliga a desarmarse al sur del Litani y que no debatirá la entrega de armas en otras regiones hasta que Israel cese sus ataques y se retire completamente del territorio libanés.

Mientras tanto, la tensión económica y política continúa trasladándose a las calles, donde el aumento del costo de vida vuelve a encender el descontento ciudadano.

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