Nueva York, 17 feb.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene conversaciones directas con el Gobierno cubano con el objetivo de alcanzar un posible “acuerdo”, en medio de la profunda crisis económica y energética que atraviesa la isla.
“Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente una amenaza humanitaria”, declaró el mandatario ante periodistas a bordo del avión presidencial.
Trump calificó nuevamente a Cuba como “una nación fallida” y describió un escenario de deterioro severo en la infraestructura y los servicios básicos. “No tienen combustible para que los aviones despeguen y estos se están acumulando en las pistas”, afirmó, aludiendo a la escasez energética que afecta al transporte y otros sectores estratégicos.
Mensaje a la comunidad cubano-estadounidense
El presidente también dirigió sus comentarios a la comunidad cubano-estadounidense en Estados Unidos, un electorado clave en estados como Florida. Señaló que muchos “se alegrarán cuando puedan volver” a la isla y reunirse con sus familiares.
“Estoy muy interesado en la gente que está aquí, que fue tratada muy mal por Castro y las autoridades cubanas, los han tratado horriblemente. Veremos cómo sale todo, pero estamos hablando con Cuba”, insistió Trump, en referencia a quienes abandonaron el país tras la revolución encabezada por Fidel Castro.
Aunque no ofreció detalles concretos sobre el contenido o el alcance de las conversaciones que Rubio estaría sosteniendo, el mandatario enmarcó los contactos en la necesidad de atender la situación humanitaria que, según su administración, se ha agravado en los últimos meses.
Sanciones y presión económica
Trump defendió además la política de máxima presión económica contra La Habana, reiterando que “no haya petróleo, no haya dinero, no haya nada” fluyendo hacia Cuba. Sus declaraciones aluden a las sanciones impuestas por Washington a países y empresas que suministren petróleo o apoyo financiero al Gobierno cubano.
En particular, la Casa Blanca ha reforzado las restricciones relacionadas con el envío de crudo venezolano a la isla, una medida que ha tenido impacto directo en la ya frágil matriz energética cubana.
Desde mediados de 2024, Cuba enfrenta una crisis energética marcada por apagones prolongados, reducción en la actividad industrial y limitaciones en el transporte público. La situación se ha visto agravada en enero por mayores dificultades para acceder a combustible y por el endurecimiento de las medidas estadounidenses.
Descarta una intervención militar
Al ser consultado sobre la posibilidad de una operación militar en Cuba, similar a la que su administración llevó a cabo en Venezuela contra el presidente depuesto Nicolás Maduro, Trump evitó dar una respuesta directa sobre escenarios concretos.
Sin embargo, sostuvo que “no sería una operación muy dura”, aunque añadió de inmediato que “no cree que eso sea necesario”. Con estas palabras, el mandatario pareció descartar, al menos por ahora, una intervención militar en la isla, apostando en cambio por la presión diplomática y económica.
Un contexto regional complejo
Las declaraciones de Trump se producen en un momento de tensiones geopolíticas en el hemisferio occidental y de redefinición de las alianzas regionales. El Gobierno cubano, encabezado por Miguel Díaz-Canel, ha denunciado reiteradamente el impacto de las sanciones estadounidenses en la economía nacional y las condiciones de vida de la población.
Mientras tanto, la administración estadounidense insiste en que cualquier acercamiento o eventual acuerdo deberá implicar cambios significativos en materia política y económica en la isla.
Por ahora, el alcance real de las conversaciones mencionadas por Trump no ha sido detallado públicamente, pero sus declaraciones sugieren que Washington explora una vía de negociación paralela a la presión económica, en un escenario marcado por la crisis humanitaria y la incertidumbre política en Cuba.



