Washington, 17 feb.- El reverendo Jesse Jackson, veterano activista por los derechos civiles, ministro bautista y dos veces aspirante demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, falleció este martes a los 84 años, según informó su familia.
«Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento del líder de los Derechos Civiles y fundador de la Rainbow PUSH Coalition, el Honorable Reverendo Jesse Louis Jackson», señaló la familia en un comunicado difundido en redes sociales, en el que precisó que murió “rodeado de sus seres queridos”.
En la nota, sus allegados destacaron que fue “un líder servicial, no solo para nuestra familia, sino también para los oprimidos, los que no tienen voz y los marginados de todo el mundo”. No se informaron las causas del fallecimiento.
La familia subrayó además su “inquebrantable compromiso con la justicia, la igualdad y los derechos humanos”, así como su papel en la construcción de un movimiento global por la libertad y la dignidad.
Figura clave del movimiento por los derechos civiles
Nacido en Greenville, Carolina del Sur, Jackson se convirtió en una de las voces más influyentes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Fue colaborador cercano de Martin Luther King Jr. y estuvo presente en Memphis en 1968 cuando el líder fue asesinado.
En 1971 fundó la organización que décadas después adoptaría el nombre de Rainbow PUSH Coalition, dedicada a la defensa de los derechos civiles y la justicia social tanto en el ámbito nacional como internacional. En 2023 se retiró oficialmente de la dirección de la entidad.
Durante la década de 1980 dio el salto a la política nacional al competir en dos ocasiones por la nominación presidencial del Partido Demócrata, campañas que marcaron un hito al movilizar a millones de votantes, especialmente en comunidades afroamericanas y sectores tradicionalmente marginados.
Una década de lucha contra enfermedades neurodegenerativas
Jackson reveló en 2017 que padecía Parkinson y recibió tratamiento médico durante varios años en Chicago. En noviembre pasado fue hospitalizado para tratar una enfermedad neurodegenerativa poco común y especialmente agresiva, la parálisis supranuclear progresiva (PSP), según informó su organización.
Su legado, según destacó su familia, trasciende la política electoral y se inscribe en décadas de activismo en favor de la igualdad racial, la ampliación del derecho al voto y la justicia económica.
Con su muerte, Estados Unidos pierde a una de las figuras más emblemáticas de la lucha contemporánea por los derechos civiles, cuya influencia marcó generaciones dentro y fuera del país.



