Toronto, 21 enero.- Los precios de los alimentos en Canadá están aumentando a un ritmo superior al de otras grandes economías avanzadas, una situación que ha llevado a expertos a calificar al país como la “capital de la inflación alimentaria del G7”. Según los últimos datos de Statistics Canada, el costo de los alimentos se incrementó un 6,2 % interanual, el nivel más alto desde 2023 y aproximadamente el doble de la tasa registrada en Estados Unidos.
Este encarecimiento sostenido de los comestibles está teniendo un impacto directo en los hogares canadienses, que se ven obligados a modificar sus hábitos de consumo para poder llegar a fin de mes. Muchos compradores aseguran que ahora adquieren productos más baratos que en el pasado, comparan precios entre varias tiendas, dependen de folletos de ofertas y, en algunos casos, reducen el tamaño de las porciones.
“Estoy comprando cosas que solía comprar cuando estaba en la universidad, y ahora tengo 35 años”, relató un cliente en Montreal. Otro comprador mostró un folleto promocional y lo describió como su “biblia” para encontrar descuentos y controlar el gasto semanal.
El impacto en supermercados y restaurantes
De acuerdo con las cifras oficiales, los precios en los supermercados aumentaron alrededor de un 5 % durante el último año, mientras que las comidas en restaurantes subieron aún más, con un alza cercana al 8,5 %. Esta diferencia ha llevado a muchos consumidores a limitar las salidas a comer fuera y a ajustar sus compras domésticas.
“Ahora estoy usando más tiendas solo para conseguir mejores precios”, explicó otro comprador. Algunos reconocen que incluso han reducido la cantidad de alimentos que consumen. “Sí, diría que las porciones se han hecho más pequeñas”, afirmó un cliente al ser consultado.
Para muchos canadienses, el aumento del costo de los alimentos es especialmente preocupante porque afecta a necesidades básicas. “Es un escándalo”, señaló un consumidor, quien añadió que comer, junto con tener un hogar, es “la necesidad más esencial”.
Canadá lidera la inflación alimentaria en el G7
Los expertos advierten que la situación resulta aún más alarmante cuando se compara con otros países industrializados. Sylvain Charlebois, director del Laboratorio de Análisis Agroalimentario de la Universidad de Dalhousie, subrayó que mientras Canadá registra una inflación alimentaria superior al 6 %, Estados Unidos se mantiene en torno a la mitad de esa cifra, a pesar de la aplicación de aranceles y tensiones comerciales.
“Es absolutamente irreal ver a Estados Unidos con una inflación alimentaria que es la mitad de la nuestra”, afirmó Charlebois. “Canadá es ahora la capital de la inflación alimentaria del G7”.
Statistics Canada detalla que algunos de los aumentos más pronunciados se dieron en productos básicos de consumo diario. El precio del café subió casi un 30 % respecto al año anterior, mientras que la carne de res se encareció cerca de un 17 %. Estos incrementos han llevado a muchos consumidores a eliminar ciertos productos de su lista de compras.
“He dejado de comprar muchísimas cosas, sobre todo carne de res”, confesó un cliente. Otro se mostró sorprendido al pagar 4,99 dólares por una coliflor. Los lácteos y los huevos también figuran entre los alimentos que algunos compradores dicen evitar cada vez más debido a su elevado precio.
Factores fiscales y tensiones globales
Statistics Canada reconoce que la exención temporal del GST aplicada el año pasado influyó en el comportamiento de los precios. Una vez finalizada esa medida, artículos como snacks, patatas fritas y dulces experimentaron subidas notables. A ello se suman factores globales, como los aranceles estadounidenses, los conflictos geopolíticos, incluida la guerra en Ucrania, y las presiones sobre el suministro mundial de alimentos.
“El factor principal en el sector alimentario casi siempre es el clima”, explicó Andrew Barclay, economista sénior de la división de precios al consumidor de Statistics Canada. “Solo recientemente hemos visto cómo la geopolítica empieza a jugar un papel más relevante”.
Charlebois estimó que, sin la exención del GST, la inflación alimentaria habría rondado el 4,2 %, pero añadió que también existe un componente de avaricia corporativa que debe ser analizado. “Creo que esto es algo que también debemos considerar en el caso de los supermercados”, sostuvo.
Transporte, infraestructura y un problema estructural
Los especialistas coinciden en que el precio final de los alimentos no depende únicamente de la producción, sino también de cómo se transportan y distribuyen. En este sentido, Canadá enfrenta deficiencias estructurales en su infraestructura logística, lo que encarece los costos a lo largo de toda la cadena de suministro.
“Con los ferrocarriles hay descarrilamientos y nuestros puertos están entre los menos eficientes del mundo”, advirtió Charlebois. “No se trata de un problema temporal ni cíclico, sino estructural”.
Mientras tanto, millones de canadienses continúan ajustando sus presupuestos y replanteando su forma de comprar alimentos, en un contexto en el que la inflación alimentaria se consolida como uno de los principales desafíos económicos y sociales del país.





