San Francisco, 16 de enero.- La disputa entre OpenAI y Elon Musk sumó un nuevo capítulo tras la difusión de documentos judiciales, mensajes privados y declaraciones públicas que sacan a la luz las tensiones internas que marcaron la fundación de la compañía de inteligencia artificial. Según los archivos presentados ante un tribunal federal de California, los desacuerdos sobre la estructura corporativa y el control de la empresa derivaron en la salida del empresario en 2018.
En septiembre de 2017, los fundadores de OpenAI debatían cómo transformar la organización sin fines de lucro en una entidad capaz de captar mayores fondos para competir con los gigantes tecnológicos en el desarrollo de sistemas avanzados de inteligencia artificial.
En notas privadas incorporadas al expediente, el cofundador Greg Brockman escribió que aquel momento representaba “la única oportunidad” para apartarse de la influencia de Musk. En sus apuntes, Brockman cuestionaba si Musk era el líder adecuado y advertía sobre el impacto económico y de gobernanza que tendrían sus condiciones.
Brockman también dejó constancia de que aceptar las exigencias del magnate “destruiría la capacidad de elegir y la economía para los fundadores”, una preocupación central dentro del equipo directivo de la organización.
El conflicto por la estructura de OpenAI
La disputa entre Elon Musk y OpenAI se intensificó con la publicación de mensajes privados y transcripciones de conversaciones internas. El núcleo del conflicto giró en torno al futuro modelo de la compañía.
En una llamada de septiembre de 2017, Musk propuso convertir OpenAI en una entidad con fines de lucro, ya fuera una B-corp o una C-corp, manteniendo, según él, un componente filantrópico. La propuesta generó resistencia entre los fundadores, que temían perder independencia y control estratégico.
Por su parte, Sam Altman, actual director ejecutivo de OpenAI, sostuvo que Musk buscaba el control total de la empresa y la mayoría accionaria. Altman afirmó públicamente que el empresario justificaba esa exigencia por la necesidad de financiar proyectos personales de gran escala, como una ciudad autosustentable en Marte.
La salida de Musk y el inicio del litigio
De acuerdo con la posición oficial de OpenAI, las discusiones también incluyeron la posibilidad de fusionarse con Tesla, una opción que fue rechazada por el resto de los fundadores. Tras semanas de negociaciones fallidas y ante la negativa de ceder el control, Elon Musk renunció a OpenAI en febrero de 2018.
En ese momento, Musk expresó su apoyo a que la organización buscara otras vías de financiamiento, aunque manifestó dudas sobre su capacidad para competir con empresas como Google. Sin embargo, los documentos judiciales revelan que los fundadores consideraban que su permanencia dificultaba el acceso a capital y limitaba la toma de decisiones internas.
Brockman dejó asentado que no sería correcto transformar la organización sin Musk ni desplazarlo del proyecto original, calificando esa posibilidad como “moralmente reprochable”.
Un juicio con impacto global en la industria tecnológica
El proceso judicial sigue en curso y será un jurado el que determine si OpenAI engañó a Musk durante su transición hacia un modelo con fines de lucro. Mientras tanto, la empresa mantiene contrademandas por acoso y competencia desleal.
El conflicto escaló aún más cuando Musk amplió su demanda con acusaciones de prácticas anticompetitivas, alegando que OpenAI intenta asfixiar a competidores emergentes como xAI, su propia compañía de inteligencia artificial.
A esto se suman testimonios de exempleados que respaldan la versión del empresario y sostienen que OpenAI se desvió de su misión original. La compañía, en cambio, defiende su actual estructura dual, compuesta por una organización sin fines de lucro y una sociedad de beneficio público, y asegura que la demanda forma parte de una estrategia de hostigamiento vinculada al lanzamiento de xAI.
La industria tecnológica global sigue de cerca este enfrentamiento, que no solo definirá el futuro de OpenAI, sino que también podría sentar un precedente clave sobre gobernanza, financiamiento y competencia en el desarrollo de la inteligencia artificial.








