MANILA (Filipinas), 10 de octubre.– Dos fuertes terremotos consecutivos sacudieron el sur de Filipinas este viernes, dejando al menos seis fallecidos, decenas de heridos, deslaves y daños estructurales significativos, además de provocar una alerta de tsunami que llevó a evacuar varias zonas costeras antes de ser desactivada.
El primer sismo, de magnitud 7,4, se registró en el mar a unos 43 kilómetros al este de Manay, en la provincia de Davao Oriental, con una profundidad de 23 kilómetros, según el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs). Horas más tarde, un segundo terremoto de magnitud 6,9 sacudió la misma zona, también originado en la Fosa de Filipinas, a solo 10 kilómetros de profundidad.
“El segundo es un sismo doble, independiente del primero pero ocurrido en la misma falla”, explicó Teresito Bacolcol, director del Phivolcs, quien advirtió que las estructuras ya dañadas por el primer temblor podrían colapsar con las réplicas.
Víctimas y daños
Las autoridades confirmaron al menos seis muertos, incluidos dos pacientes que sufrieron infartos durante el sismo en un hospital, un residente golpeado por escombros en la ciudad de Mati, y dos mineros fallecidos tras un deslave en Pantukan, una remota zona minera de Davao de Oro. Otro fallecimiento se registró en la ciudad portuaria de Davao, mientras cientos de personas resultaron heridas por la caída de objetos y el colapso parcial de edificaciones.
El aeropuerto internacional de Davao sufrió grietas estructurales, pero se mantiene operativo, según el subdirector de la Oficina de Defensa Civil, Bernardo Rafaelito Alejandro IV.
En el municipio de Gov. Generoso, funcionarios de emergencia describieron escenas de pánico: “El tendido eléctrico se balanceaba violentamente y la gente corría a las calles mientras el suelo temblaba”, relató Jun Saavedra, miembro del equipo de mitigación de desastres. Más de 50 estudiantes fueron hospitalizados con contusiones y desmayos tras derrumbes parciales en una escuela secundaria.
Evacuaciones y alerta de tsunami
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico, con sede en Honolulu (EE.UU.), informó que se registraron pequeñas olas en las costas de Filipinas e Indonesia, con alturas entre 3,5 y 17 centímetros, antes de que la amenaza desapareciera dos horas después del primer temblor.
Miles de personas en seis provincias costeras fueron evacuadas de manera preventiva, aunque la alerta de tsunami fue levantada más tarde sin reportes de daños por olas.
Filipinas, un país en constante riesgo sísmico
El archipiélago filipino, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, sufre cada año cientos de terremotos, además de unos 20 tifones y tormentas tropicales, lo que mantiene a las autoridades en alerta permanente.
Apenas el 30 de septiembre, un terremoto de magnitud 6,9 en la provincia de Cebú dejó 74 muertos y miles de desplazados, complicando aún más la capacidad de respuesta del gobierno.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. aseguró que los equipos de rescate y asistencia humanitaria ya están desplegados en las zonas más afectadas, mientras se evalúan los daños estructurales.








