SAN JUAN, 11 SEP.- La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, anunció este miércoles que su país no destinará recursos para buscar los cuerpos de los presuntos narcotraficantes atacados la semana pasada por Estados Unidos en el Caribe, y confirmó que deportará a 200 venezolanos que se encuentran en cárceles locales.

Persad-Bissessar explicó que los recursos de la guardia costera se concentrarán en la protección de las fronteras y no en la búsqueda de los traficantes fallecidos. “No desperdiciaremos nuestros recursos buscando esos cuerpos. Los recursos de nuestra guardia costera serán usados para proteger nuestras fronteras, no para buscar traficantes de drogas muertos”, afirmó durante una rueda de prensa.

La mandataria indicó que los cuerpos serán recuperados únicamente si llegan de manera natural a las costas trinitenses, en referencia a los dos cuerpos que aparecieron entre el viernes y el domingo en el noreste de Trinidad, que se sospecha podrían estar vinculados con el ataque estadounidense.

Respuesta al presidente Petro

Las declaraciones de Persad-Bissessar se dieron tras la solicitud del presidente colombiano Gustavo Petro, quien había pedido a Trinidad y Tobago buscar los cadáveres de los tripulantes de la lancha atacada por EE.UU. el pasado 2 de septiembre.

Deportaciones de venezolanos

La primera ministra confirmó además que Trinidad y Tobago procederá a deportar a 200 venezolanos que se encuentran actualmente en prisiones del país, como parte de su política migratoria más estricta. Persad-Bissessar subrayó que el gobierno no será indulgente con los inmigrantes ilegales, y el Servicio de Policía de Trinidad y Tobago (TTPS) ha reforzado la vigilancia de los migrantes que arriban de manera irregular.

La abogada trinitense Nafeesa Mohammed, quien ha representado a migrantes venezolanos, expresó su expectativa de que las deportaciones se realicen respetando el debido proceso y los derechos humanos.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en 2024 se brindó ayuda a aproximadamente 2.000 venezolanos que llegaron a Trinidad y Tobago a través de rutas marítimas irregulares, lo que evidencia la presión migratoria que enfrenta el país caribeño.

El anuncio refleja la postura firme del gobierno trinitense frente a la migración irregular y el narcotráfico, así como la intención de priorizar recursos en seguridad fronteriza y control territorial.

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