Madrid, 11 sep.- El pleno del Congreso de los Diputados rechazará este miércoles, con los votos de Junts, PP y Vox, la tramitación del proyecto de ley que pretendía reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una medida impulsada por el Gobierno y respaldada por los sindicatos CCOO y UGT. A pesar del veto parlamentario, el Ejecutivo mantiene su compromiso de sacar adelante la norma cuando considere oportuno, y apuesta por movilizaciones ciudadanas para presionar en favor de la iniciativa.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, aseguró que, aunque se trate de una derrota en el Parlamento, “hay derrotas que se ganan en la calle” y convocó a la ciudadanía a sumarse a las concentraciones sindicales en defensa de los derechos de los trabajadores. Por su parte, la portavoz de Comuns y adjunta de Sumar en el Congreso, Aina Vidal, afirmó que la reducción de jornada laboral se acabará implementando “antes o después”, y calificó el veto como un “punto y seguido” en la lucha por esta reforma.

La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, coincidió en que la votación de hoy no marca un final definitivo, y subrayó que cada formación política quedará “retrata con su postura” frente a los ciudadanos. Díaz, en sus declaraciones, criticó duramente al PP por propinar “una bofetada” a más de doce millones de trabajadores que aspiraban a ver reducido su horario laboral, y señaló a Junts por su falta de claridad y flexibilidad durante las negociaciones de los últimos meses.

Desde Junts, la portavoz Míriam Nogueras defendió la postura de su partido, insistiendo en que su oposición ha sido siempre transparente y dirigida a proteger a las pequeñas y medianas empresas catalanas. Nogueras afirmó que la formación prioriza la viabilidad del tejido productivo de Cataluña, y rechazó que las políticas de reducción de jornada puedan poner en riesgo empleos debido al alto absentismo, baja productividad y excesiva burocracia en algunas empresas.

Los sindicatos han reaccionado con contundencia, acusando a Junts de alinearse con la derecha nacionalista española y de representar los intereses de la patronal catalana Foment del Treball en detrimento de la clase trabajadora. Los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, realizaron el martes una vigilia de protesta en la parroquia de San Carlos Borromeo en Madrid, para mantener la presión social a favor de la ley.

Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo confirmó que impulsará, mediante reglamentos, la parte de la norma relativa al registro horario digital, que permitirá un mayor control de la Inspección de Trabajo y ayudará a prevenir abusos en las horas extra, sin necesidad de pasar nuevamente por el Congreso.

Respecto a la negociación de los presupuestos de 2026, fuentes del Gobierno aseguraron que el rechazo del Congreso a la reducción de jornada laboral no afectará la negociación presupuestaria, y ratificaron su hoja de ruta para presentar el proyecto ante el Parlamento, desvinculando ambos procesos legislativos.

El veto parlamentario marca un nuevo episodio de tensión entre el Gobierno, la oposición y los sindicatos, pero el Ejecutivo insiste en que seguirá trabajando para garantizar mejoras laborales y proteger los derechos de los trabajadores en España.

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