LIMA, 30 agosto.- El Gobierno de Perú rechazó con firmeza las declaraciones de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien afirmó en sus redes sociales que el expresidente peruano Pedro Castillo se encuentra “injustamente encarcelado” y que su caso constituye “un grave precedente de persecución política y discriminación en la región”.
La mandataria mexicana difundió un mensaje acompañado de una fotografía junto al abogado argentino Guido Croxatto, integrante del equipo legal de Castillo, en el que expresó: “En nombre de México, expreso mi más profunda solidaridad con él y su familia”. México, cabe recordar, otorgó asilo a la esposa y los dos hijos del exmandatario peruano tras su destitución en diciembre de 2022.
En su pronunciamiento, Sheinbaum instó a la ONU a intervenir para garantizar el respeto a los derechos humanos: “La libertad de Pedro Castillo es también la defensa de la democracia y de la dignidad de nuestros pueblos”.
Reacciones y antecedentes de la controversia
Las afirmaciones de la presidenta mexicana no son nuevas. A inicios de este año, Sheinbaum ya había calificado como una “injusticia” la detención de Castillo, lo que motivó una respuesta inmediata de Lima, acusando a México de “marcado irrespeto por el estado de derecho y el principio de no intervención”.
El actual pronunciamiento ha vuelto a tensar la relación diplomática entre ambas naciones, que desde febrero de 2023 se encuentra degradada al nivel de encargados de negocios, luego de que el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador llamara “presidenta espuria” a Dina Boluarte.
Contexto político en Perú
El 7 de diciembre de 2022, Castillo intentó disolver el Parlamento, lo que derivó en su destitución inmediata por parte del Congreso. Su entonces vicepresidenta, Dina Boluarte, asumió la presidencia en medio de fuertes protestas que se prolongaron durante tres meses y dejaron un saldo de 50 civiles muertos tras la intervención de las fuerzas de seguridad.
Actualmente, Castillo cumple tres años de prisión preventiva acusado de rebelión, mientras enfrenta múltiples investigaciones por corrupción. Su mandato (2021-2022) estuvo marcado por inestabilidad política, crisis ministeriales y denuncias de irregularidades.
Por su parte, Boluarte, considerada la presidenta más impopular en Perú en las últimas cuatro décadas según encuestas, mantiene su gobierno gracias al respaldo de sectores claves en el Congreso, lo que ha bloqueado reiterados intentos de destitución.
Escenario diplomático
La nueva controversia coloca a Perú y México en otro punto de fricción diplomática, en momentos en que la comunidad internacional observa con atención el rumbo político de Lima y las tensiones en torno a la legitimidad del encarcelamiento de Castillo.








