BOGOTÁ, 13 Agosto.- Los colombianos darán el miércoles el último adiós al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien falleció tras permanecer dos meses en el hospital luego de ser herido de bala en un mitin, un hecho que ha revivido en el país la sombra de los magnicidios.
El féretro, cubierto con una bandera de Colombia, permanecerá en la mañana del miércoles en el Congreso en un homenaje privado para sus familiares y allegados. Esto ocurre después de que, la víspera, miles de personas se acercaran a despedir al político de 39 años.
Las honras fúnebres iniciarán al mediodía, cuando el ataúd sea trasladado desde el Congreso hasta la Catedral Primada de Colombia, ubicada en la icónica Plaza de Bolívar de Bogotá. Posteriormente, el cuerpo será llevado al Cementerio Central, el más antiguo de la ciudad y lugar de descanso de personalidades como Luis Carlos Galán, asesinado a tiros en 1989 durante un discurso de campaña presidencial en Soacha.
El atentado contra Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio en un parque del occidente de Bogotá mientras daba un discurso, trajo a la memoria de los colombianos otros episodios trágicos de su historia política. El senador recibió impactos de bala en la cabeza y en las piernas.
Las autoridades continúan investigando el móvil del ataque y a los autores intelectuales. Entre las hipótesis se señala la posible participación de grupos armados ilegales. Hasta el momento han sido capturadas seis personas, incluido el presunto principal planificador y un menor de edad que habría disparado.
Uribe Turbay aspiraba a seguir los pasos de su abuelo Julio César Turbay Ayala, presidente de Colombia entre 1978 y 1982. Su madre, la periodista Diana Turbay, fue secuestrada en 1990 por narcotraficantes que se oponían a la extradición y murió en 1991 durante un fallido rescate policial.
“Estoy segura que nuestra mamá, que tanto te ama, te recibe hoy con los brazos abiertos”, expresó en Instagram su hermana María Carolina Hoyos.
El fallecido senador era una de las voces más visibles de la oposición al gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. Había lanzado su candidatura presidencial en 2024, aunque aún no figuraba entre los primeros lugares en las encuestas.
Petro ha negado cualquier relación con el ataque y ha rechazado las acusaciones de persecución política. El lunes, anunció que interpondrá demandas por calumnias contra quienes lo señalan sin pruebas.








