RÍO DE JANEIRO, 30 julio.– El gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles sanciones financieras contra el juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, a quien acusa de liderar una campaña de censura, represión política y violaciones de derechos humanos, incluyendo el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro.

Alexandre de Moraes es responsable de una campaña opresiva de censura, detenciones arbitrarias y procesamientos politizados, incluso contra el expresidente Jair Bolsonaro”, afirmó en un comunicado Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU.

Las sanciones ordenan la congelación de todos los bienes y activos que de Moraes pueda tener en territorio estadounidense, marcando una escalada diplomática sin precedentes en las relaciones entre Washington y Brasilia. Ni el Supremo Tribunal brasileño ni el Palacio Presidencial han emitido declaraciones oficiales en respuesta.

El expresidente Bolsonaro enfrenta cargos por supuestamente orquestar un complot para mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva. De Moraes ha sido el principal responsable de supervisar el proceso legal que rodea esas acusaciones, lo que lo ha convertido en una figura central de la controversia.

La sanción de este miércoles se suma a las restricciones de visa anunciadas el 18 de julio por el Departamento de Estado de EE.UU. contra varios funcionarios judiciales brasileños, entre ellos el propio de Moraes.

El contexto político se intensificó aún más después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara el pasado 9 de julio un arancel del 50 % a los productos importados desde Brasil, que entrará en vigor este viernes. En su carta oficial, Trump vinculó directamente el nuevo impuesto con lo que calificó como “una caza de brujas judicial contra Bolsonaro”.

Bolsonaro y Trump han mantenido una relación política estrecha desde sus respectivos mandatos. En 2020, ambos líderes se reunieron en el resort de Mar-a-Lago, en Florida, en lo que fue considerado un gesto de alianza estratégica entre las dos potencias del continente.

Con estas medidas, Washington refuerza su respaldo a Bolsonaro y lanza un fuerte mensaje contra lo que considera una judicialización excesiva del proceso político en Brasil. Analistas prevén que estas acciones puedan generar un profundo impacto en la relación bilateral y tensar aún más el clima político interno brasileño.

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