Washington, 10 junio – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes que está dispuesto a invocar la Ley de Insurrección de 1807 para disolver mediante intervención militar las crecientes protestas en Los Ángeles, California, provocadas por las redadas migratorias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
“Si hay una insurrección, sin duda la invocaría. Ya veremos. Pero les puedo decir que anoche fue terrible. La noche anterior también fue terrible”, declaró Trump desde el Despacho Oval, al referirse a los disturbios ocurridos en varias zonas de la ciudad.
La Ley de Insurrección le permitiría al presidente desplegar tropas del Ejército dentro del país para controlar disturbios civiles sin requerir la autorización del gobernador. Este poder federal no se ha invocado con regularidad en las últimas décadas y es considerado uno de los mecanismos más drásticos a disposición del Ejecutivo.
Trump reconoció haber sostenido una conversación reciente con el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom —con quien mantiene una tensa relación política—, en la que le exigió “hacer un mejor trabajo” ante la situación en la ciudad.
Los Ángeles: cinco días de caos
Las declaraciones del mandatario se producen mientras Los Ángeles entra en su quinto día consecutivo de protestas. Lo que comenzó como manifestaciones pacíficas contra las redadas del ICE, pronto derivó en enfrentamientos con la policía, vehículos incendiados, brotes de violencia urbana y cientos de personas detenidas.
Frente a esta escalada, Trump ordenó el despliegue de 2.000 efectivos de la Guardia Nacional en la ciudad, una decisión ejecutada sin previa consulta ni autorización del gobernador Newsom, lo que marca un hecho sin precedentes desde hace más de 60 años.
Críticas por militarizar la respuesta
La decisión del presidente ha sido duramente criticada por líderes locales y organizaciones de derechos civiles. Grupos de activistas han denunciado que la militarización de la respuesta no solo agrava el conflicto, sino que pone en riesgo las libertades civiles y los derechos de los manifestantes.
“El presidente está cruzando una línea peligrosa al utilizar a las fuerzas armadas para reprimir protestas legítimas”, señaló en un comunicado la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).
Mientras tanto, portavoces de la Casa Blanca justificaron la medida como una acción necesaria “para restaurar el orden y proteger la propiedad pública y privada”.
El uso de la Ley de Insurrección por parte de un presidente es extremadamente infrecuente y genera una fuerte controversia legal y política. La última vez que fue invocada formalmente ocurrió en 1992, durante los disturbios por el caso Rodney King en la misma ciudad de Los Ángeles.








