Madrid, 28 mayo.— Una flota de 900 taxis recorrió este miércoles el Paseo de la Castellana en una masiva manifestación convocada por la Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM). La protesta busca visibilizar la preocupación del sector ante la «concesión irregular» de casi 8.500 nuevas autorizaciones para vehículos de transporte con conductor (VTC), una decisión judicial que obliga a la Comunidad de Madrid a otorgar dichas licencias a Cabify.
El Conflicto entre Taxis y VTC
El presidente de la FPTM, Julio Sanz, denunció que estas nuevas licencias desequilibrarán aún más el mercado del transporte en Madrid, donde actualmente operan 16.000 taxis y 9.000 VTC. «Con las 8.500 nuevas autorizaciones van a circular más VTC que taxis», señaló Sanz, quien considera que esta medida es insostenible según los informes del Gobierno regional.
La controversia surge tras un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que ordenó a la Comunidad de Madrid conceder las licencias solicitadas por Cabify en 2018. Este paquete forma parte de una solicitud inicial de 60.000 nuevas autorizaciones presentada justo antes de la entrada en vigor de un decreto-ley que limitaba la ratio de VTC a una por cada treinta taxis. Para Sanz, estas licencias representan «una maniobra especulativa», ya que están siendo vendidas por miles de euros pese a su costo inicial de solo 34 euros.
Además, Emilio Mosquera, presidente de la Unión de Taxistas Gallegos (Utaga), advirtió que el 20% de estas licencias podrían operar en otras comunidades autónomas, lo que amplificaría el impacto negativo sobre el sector del taxi a nivel nacional. «Venimos a apoyar a muerte a las 100.000 familias del sector del taxi español», declaró Mosquera durante la movilización.
Reacciones Institucionales
En respuesta a las protestas, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, reiteró su compromiso con el sector del taxi: «El taxi sabe que con este Gobierno tiene un aliado, tiene un apoyo». El mandatario destacó que gracias al diálogo con los taxistas se logró aprobar una ordenanza equilibrada que garantizaba una convivencia pacífica entre taxis y VTC en la capital. Ahora, sin embargo, aseguró que es necesario mantener ese equilibrio frente a decisiones que ponen en riesgo la estabilidad del mercado.
Por su parte, desde la Comunidad de Madrid expresaron su desacuerdo con la orden judicial y anunciaron que agotarán todas las vías legales disponibles. Según indicaron, ya han presentado un recurso de reposición y estudian interponer un recurso de casación en el momento procesal adecuado.
Posición de Cabify
Cabify defendió la concesión de las nuevas licencias argumentando que contribuirán positivamente a la economía local. En un comunicado, la empresa afirmó que estas autorizaciones generarán «empleo de calidad, un impacto económico en la región y una mejora en la disponibilidad de vehículos», reduciendo tiempos de espera a niveles habituales de 4-5 minutos.
Javier García, director de Asuntos Corporativos de Cabify, destacó además la colaboración existente entre la plataforma y el sector del taxi. Recordó que «uno de cada tres taxis de Madrid trabaja con Cabify» y que aquellos taxistas que se unieron a su plataforma en 2023 generaron ingresos netos por valor de 12,5 millones de euros. A pesar de ello, García reconoció la necesidad de «colaboración mutua» para garantizar una coexistencia armónica entre ambos servicios.
Denuncia Judicial y Futuro del Sector
La FPTM presentó una denuncia formal ante la Fiscalía de la Comunidad de Madrid acusando a Cabify de emplear «trampas» en el procedimiento de solicitud de licencias. Según el sindicato, estas prácticas son parte de un plan sistemático para eliminar la competencia y consolidar el monopolio del transporte privado en España.
Durante la marcha, los representantes de la federación entregaron escritos oficiales en las sedes del Ministerio de Economía, el Ministerio de Transportes y la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid. Estos documentos detallan las principales demandas del sector, incluyendo una revisión exhaustiva del proceso de concesión de licencias y medidas regulatorias que garanticen la supervivencia del servicio público de taxi.
Implicaciones Nacionales
La protesta no solo afecta a Madrid, sino que podría tener repercusiones en todo el país. Como alertó Sanz, «detrás de todo esto hay una maniobra nacional para acabar con el taxi». Las nuevas licencias servirán como «banco de pruebas» para futuros pedidos similares en otras regiones, lo que amenaza con alterar drásticamente el panorama del transporte urbano en España.
Desde Galicia hasta otras partes del territorio nacional, el sector del taxi ha mostrado solidaridad con la causa madrileña, evidenciando la importancia de abordar este conflicto desde una perspectiva global. Los taxistas reclaman una intervención urgente del Gobierno central para regular las proporciones entre taxis y VTC y evitar un colapso en el sector.
Perspectivas y Desafíos
Este caso resalta la tensión entre innovación tecnológica y protección del empleo en sectores tradicionales. Mientras empresas como Cabify prometen modernización y crecimiento económico, los taxistas ven una amenaza inminente para sus medios de vida. La clave estará en encontrar un punto medio que permita tanto la sostenibilidad del taxi como la integración ordenada de las VTC.
Aunque la manifestación no detuvo la concesión de las licencias, envió un mensaje claro al gobierno y a las compañías de movilidad sobre la importancia de proteger el tejido laboral vinculado al transporte público. Queda pendiente evaluar si las acciones legales emprendidas por la Comunidad de Madrid y las denuncias presentadas por la FPTM lograrán revertir o mitigar el impacto de esta decisión judicial.
En resumen, la protesta refleja un enfrentamiento estructural entre dos modelos de negocio que luchan por su espacio en un mercado en constante transformación. Mientras los taxistas exigen regulación y equidad, plataformas como Cabify promueven expansión y flexibilidad. Este debate seguirá siendo crucial mientras España busca adaptarse a los cambios impulsados por la digitalización y la globalización del transporte.





