17.7 C
Toronto
miércoles, septiembre 23, 2026
- Publicidad -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
Inicio ESTILOS DE VIDA La felicidad permanente de los hijos, una meta que conviene poner en...

La felicidad permanente de los hijos, una meta que conviene poner en discusión

0

Redacción, 23 de septiembre.- En un episodio del pódcast Good Inside, la psicóloga clínica, autora y conductora Becky Kennedy, creadora de la plataforma, tomó una de las frases más repetidas en la crianza: “Solo quiero que mis hijos sean felices”.

La sometió entonces a una pregunta incómoda: si esa meta, llevada al extremo, termina pesando más sobre los padres que beneficiando a los hijos.

Para desarrollar esa idea invitó a Kate Bowler, profesora de Historia en la Universidad de Duke y autora de varios libros sobre el sentido de la vida ante la adversidad.

El episodio giró en torno a la felicidad permanente como medida del cuidado parental y a los momentos de alegría como una alternativa posible.

Bowler contó que un diagnóstico de cáncer en estadio cuatro influyó en su manera de pensar el bienestar en circunstancias adversas.

Bowler partió de una frase habitual entre quienes tienen hijos: querer que sean felices. Cuestionó que el ánimo de los niños se transformara en la vara con la que los adultos evaluaban su propia jornada.

Ante la idea de que alguien solo puede ser tan feliz como su hijo más infeliz, respondió: “Creo que la gente piensa que es verdad, y no debería serlo”. Para la entrevistada, la felicidad se asemejaba a una sensación de facilidad que dependía de varias circunstancias favorables.

Mencionó asuntos cotidianos, como la comida, la temperatura o los conflictos, para describir el esfuerzo de intentar garantizar ese resultado. “La felicidad es lo que se siente tener suerte”, afirmó.

Kennedy agregó que algunos padres podían revisar primero el ánimo de sus hijos antes de registrar el propio.

El diálogo situó el problema en el límite entre acompañar una frustración y creer que toda frustración debía desaparecer. Bowler definió esa posición como “la madre como administradora profesional de la felicidad”.

Publicidad