Redacción, 8 de noviembre.- El tiroteo en la plaza del Mercado de Cracovia, que ha dejado seis muertos y una quincena de heridos, ha sido catalogado como un “delito de carácter terrorista”, según ha notificado la Fiscalía polaca en un comunicado. Los hechos que han dejado en vilo a Europa han ampliado el margen con otra investigación paralela: las autoridades locales estudian un caso de asesinato en el domicilio del detenido en Ostrowiec Świętokrzyski, donde han encontrado el cuerpo sin vida de sus padres y su hermana.
“Las pruebas recopiladas indican que ambos hechos fueron cometidos por una misma persona”, apunta la Fiscalía. El sospechoso identificado por las autoridades sería Michał O., un joven de 24 años con licencia de armas de fuego y que estaba “fascinado con ideologías de extrema derecha”, según indicó el ministro del Interior, Marcin Kierwiński. Aunque las diligencias sobre este desalentador crimen siguen activas, los medios locales han identificado a dos héroes que actuaron segundos después de que ocurriera la tragedia.
Michał Pędziwiatr y Mateusz Wierdak, dos cirujanos de renombre locales, se encontraban almorzando junto a sus familias en un restaurante cercano cuando se desencadenaron los disparos. Sin vacilar, ambos profesionales de la salud acudieron de inmediato a la escena del crimen para prestar primeros auxilios de extrema urgencia a los heridos y a los agentes de policía, como relata el periódico polaco Fakt.
El doctor Pędziwiatr, jefe del Departamento de Cirugía General, Oncológica, Metabólica y de Urgencias del Hospital Universitario de Cracovia, vivió los primeros minutos del suceso con una gran confusión. Pero nada más percatarse de lo ocurrido, no dudó en socorrer a los heridos. “Acabábamos de salir del restaurante. Yo fui a la farmacia y el resto se quedó fuera”, recuerda el hombre polaco. En medio de la tranquilidad de un fin de semana en familia, Pędziwiatr explica que “de repente, mi hijo llegó corriendo y me dijo: ‘Papá, están disparando a la gente, la gente cae al suelo’”, relata.
Inmediatamente, el médico se asomó por la ventana y lo primero que vio fue cómo “un policía reducía a ese terrorista”. Tanto él como Wierdak resguardaron a sus seres queridos en un lugar seguro y después, sin dudarlo, se dirigieron a la plaza. “Las familias se refugiaron en la farmacia y nosotros echamos a correr en cuanto cesaron los disparos”, asegura el doctor al medio polaco.
Una vez en la calle, el escenario inicial fue aún más confuso para los médicos. “Salimos corriendo y nos quedamos un poco desconcertados, porque allí había policías y un hombre vestido con uniforme militar, así que empezamos a preguntarnos dónde estaban los autores”, afirma. Pese al desconcierto, la ética profesional se impuso de inmediato; al final, “a la hora de salvar una vida, no importa quién sea quién”.
La acción médica más crítica a pie de calle la llevó a cabo el doctor Wierdak, quien atendió directamente a uno de los oficiales de policía heridos de gravedad mientras se enfrentaba al agresor para neutralizarlo. Su rápida actuación, “sin lugar a dudas”, fue lo que le salvó la vida, según opina su compañero Pędziwiatr al medio local. Y es que el policía tenía un impacto de bala grave en el tórax y sufría una gran pérdida de sangre mientras aguardaban la llegada de los servicios sanitarios.
Para la maniobra solo pudo usar el material disponible en los botiquines facilitados por otros agentes. “Él, hablando de forma muy coloquial, le metió todos los vendajes en el pecho y le introdujo allí las manos. Si no hubiera sido por eso, no sé cómo habría acabado todo, ya que había que esperar un rato a la ambulancia”, detalla. Y es que “hay que tener en cuenta que las ambulancias estaban distribuidas por otros lugares”. Por lo que la oportuna contención realizada con sus propias manos logró frenar la hemorragia letal en la cavidad torácica del oficial.
Mientras el Dr. Wierdak mantenía con vida al policía en la calle, mientras que el profesor Pędziwiatr ayudó al “resto de personas que necesitaban ayuda y empecé a llamar al Hospital Juan Pablo II, donde hay una Unidad de Cirugía Torácica y Cardiovascular, para informar de que iba a llegar un paciente, que era un policía”, recuerda. Su insistencia en ese centro hospitalario se debe a una razón: “En mi opinión, era en ese lugar, donde hay especialistas precisamente en ese tipo de lesiones y donde tenía más posibilidades de sobrevivir”. Gracias a este gesto, el agente se está recuperando del impacto de la bala, porque, como indica el cirujano, “de lo contrario, las cosas irían mal”.
A pesar del profundo reconocimiento social y las muestras de agradecimiento recibidas por su comportamiento heroico, el profesor Pędziwiatr rechaza cualquier romanticismo sobre su actuación. En sus palabras a Fakt, el especialista afirma que “no hay que idealizarlo. Simplemente se trata de salvar una vida”, asegura. Los dos agentes intervenidos, los sargentos Jakub Kulik y Artur Morański, han sido finalmente operados de urgencia y su estado evoluciona de manera estable gracias a la valerosa intervención de Pędziwiatr y Wierdak.








