Estocolmo, 24 agosto.- La participación activa en programas de detección temprana del cáncer colorrectal puede reducir en un 43 % el riesgo de morir por esta enfermedad, según un estudio realizado en Suecia y publicado en JAMA Network Open.
Investigadores del Instituto Karolinska y la Universidad de Umeå analizaron durante 14 años los datos de más de 376.000 personas de la región de Estocolmo-Gotland. Los resultados respaldan la eficacia de los programas de cribado poblacional y refuerzan la importancia de ampliar su alcance ante el aumento de diagnósticos entre adultos jóvenes.
Un beneficio asociado a la participación
El programa sueco comenzó en 2008 y estuvo dirigido a personas de entre 60 y 74 años, quienes recibían cada dos años un kit domiciliario para detectar sangre oculta en las heces.
Cuando el resultado era positivo, los pacientes eran derivados a una colonoscopía para determinar si existían tumores o lesiones que requirieran tratamiento.
El análisis determinó que quienes participaron activamente en el programa presentaron un 43 % menos de riesgo de morir por cáncer colorrectal. Incluso la invitación a participar, independientemente de que finalmente se realizara la prueba, estuvo asociada con una reducción del 26 % en el riesgo de mortalidad.
El estudio tuvo en cuenta factores como la participación tardía y la falta de adherencia al programa.
El cáncer colorrectal preocupa cada vez más en adultos jóvenes
El cáncer colorrectal es actualmente uno de los principales problemas oncológicos a nivel mundial. La enfermedad puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas, lo que convierte a las estrategias de detección precoz en una herramienta fundamental.
Una de las principales preocupaciones de los especialistas es el aumento de los diagnósticos entre personas menores de 50 años. Datos recientes muestran que el 45 % de los nuevos diagnósticos ocurre en menores de 65 años, frente al 27 % registrado en 1995.
El incremento entre adultos jóvenes ha llevado a varios países a revisar sus recomendaciones sobre la edad para comenzar los controles preventivos. En Estados Unidos, por ejemplo, las autoridades sanitarias redujeron en 2021 de 50 a 45 años la edad recomendada para iniciar el cribado en personas con riesgo promedio.
Colonoscopía y pruebas realizadas en casa
La colonoscopía continúa siendo una de las herramientas más importantes para detectar el cáncer colorrectal y prevenir su desarrollo, ya que permite identificar y retirar pólipos durante el mismo procedimiento.
Sin embargo, su utilización como método de cribado masivo puede resultar difícil en sistemas sanitarios con recursos limitados. Por ello, las pruebas inmunoquímicas fecales, conocidas como FIT o QFIT, han adquirido mayor relevancia.
Estas pruebas pueden realizarse en casa y permiten detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces. Cuando el resultado es positivo, el paciente puede ser derivado a una colonoscopía para realizar una evaluación más detallada.
Síntomas que no deben ignorarse
En sus primeras etapas, el cáncer colorrectal puede no producir síntomas. Cuando aparecen señales, algunas de las más frecuentes son:
- Sangrado rectal o sangre en las heces.
- Cambios persistentes en los hábitos intestinales.
- Dolor o molestias abdominales.
- Pérdida de peso sin explicación.
- Cansancio o debilidad.
En personas jóvenes, los especialistas advierten que algunos síntomas pueden atribuirse inicialmente a problemas menos graves, como las hemorroides, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Factores de riesgo y prevención
Los investigadores y especialistas señalan que el aumento de casos entre adultos jóvenes probablemente responde a múltiples factores. Entre las hipótesis estudiadas figuran cambios en la alimentación, obesidad, sedentarismo y determinadas exposiciones ambientales.
Entre los factores de riesgo modificables asociados al cáncer colorrectal se encuentran el consumo elevado de carnes procesadas y rojas, una dieta baja en fibra, el exceso de peso, la inactividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Por ello, las estrategias de prevención combinan alimentación equilibrada, actividad física regular, reducción del consumo de tabaco y alcohol y participación en programas de detección temprana.
El estudio sueco refuerza así una conclusión de importancia para la salud pública: mejorar la participación en los programas de cribado puede contribuir de manera significativa a reducir las muertes por cáncer colorrectal, especialmente cuando las lesiones son detectadas y tratadas antes de que la enfermedad avance.








