Nueva York, 3 de abril.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su país podría reabrir el estratégico estrecho de Ormuz “con un poco más de tiempo” y, además, “tomar el petróleo” de la región, en declaraciones que intensifican la retórica en medio del conflicto con Irán.

El mandatario realizó estas afirmaciones en su red social, donde planteó la posibilidad de que Washington recupere el control de esta vía clave para el comercio energético mundial, sin ofrecer detalles concretos sobre cómo se llevaría a cabo la operación.

“Con un poco más de tiempo, podemos abrir fácilmente el estrecho de Ormuz, tomar el petróleo y hacer una fortuna”, escribió Trump, dejando abierta la incógnita sobre el impacto global de una acción de este tipo.

Amenazas de nuevos ataques a infraestructura iraní

En otro mensaje, el presidente advirtió que las fuerzas estadounidenses aún no han iniciado una fase más agresiva de ataques contra objetivos estratégicos en Irán.

Según sus declaraciones, infraestructuras clave como puentes y plantas eléctricas estarían en la mira, en una señal de posible intensificación de la ofensiva militar en las próximas semanas.

Trump también instó al liderazgo iraní a alcanzar rápidamente un acuerdo con Washington, advirtiendo que, de no hacerlo, las consecuencias podrían ser devastadoras para el país.

Bombardeos y escalada militar

Las declaraciones se producen tras la difusión de imágenes de ataques aéreos contra infraestructuras en territorio iraní, incluyendo la destrucción de un importante puente en las cercanías de Teherán.

El propio Trump afirmó que la mayoría de los objetivos militares iraníes ya han sido dañados o destruidos durante el último mes de conflicto, aunque la situación sobre el terreno sigue siendo incierta.

El estrecho de Ormuz, pieza clave del conflicto

El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del planeta en materia energética, ya que por él transita una parte significativa del suministro mundial de petróleo.

Cualquier intento de controlarlo o reabrirlo bajo dominio militar tendría consecuencias directas en los mercados globales, los precios del crudo y la estabilidad geopolítica.

Las declaraciones del mandatario reflejan una estrategia de presión máxima sobre Irán, en un contexto donde la escalada militar continúa sin señales claras de una resolución inmediata.

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