La Paz, 30 Mar.- Bolivia vive un clima de expectativa histórica de cara al partido de repechaje ante Irak, que se disputará este martes en Monterrey, y que podría llevar al país al Mundial 2026 tras 32 años de ausencia. La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) confirmó la adquisición de 500 entradas adicionales para los hinchas bolivianos y la instalación de pantallas gigantes en varias ciudades para seguir el encuentro, según declaró el presidente de la FBF, Fernando Costa.
La Verde llega motivada tras su victoria por 2-1 sobre Surinam el jueves pasado, con un equipo joven —promedio de 23-24 años— y un 50% de la plantilla jugando en ligas de Europa y Asia, marcando el mayor cambio generacional desde la última clasificación al Mundial en 1994.
El partido ha generado una pausa en los conflictos sociales cotidianos, y el alcalde de La Paz, Iván Arias, destacó que se instalarán más pantallas en las calles para que “la energía y la esperanza fluyan” entre la población.
Aunque Irak ocupa el puesto 58 y Bolivia el 76 del Ranking FIFA, la selección boliviana confía en su ventaja: jugadores jóvenes y que se conocen bien tras años de competir juntos, según el exseleccionado y exentrenador Milton Melgar, miembro de la selección histórica de 1994.
El técnico Óscar Villegas aseguró que el equipo llegará “al cien por ciento, tranquilos y disfrutando este momento”, aunque reportó una “molestia física” del lateral Diego Medina, que será monitoreada antes del partido.
El foco estará en el centrocampista Miguel Terceros, goleador del Santos brasileño y autor del tanto que dio la victoria frente a Surinam. Si Bolivia logra la clasificación, integrará el Grupo I del Mundial 2026 junto a Francia, Noruega y Senegal, lo que marcaría un regreso histórico de la Verde a la Copa del Mundo tras más de tres décadas.







