Miami, 28 mar.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia internacional al insinuar que Cuba podría ser el próximo objetivo de su política exterior, en medio de crecientes tensiones geopolíticas y tras recientes acciones militares en Venezuela e Irán.

Durante un discurso en un foro de inversión en Miami, el mandatario afirmó que su movimiento MAGA (“Make America Great Again”) busca “fuerza” y “victoria”, y puso como ejemplo la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro. En ese contexto, lanzó una frase que ha encendido las alarmas diplomáticas: “Y Cuba es la siguiente, por cierto”, comentario que luego intentó minimizar, aunque lo repitió entre risas ante el público.

Las declaraciones se producen en un momento de máxima presión sobre La Habana, agravada por el endurecimiento de sanciones y un bloqueo energético que ha profundizado la crisis económica en la isla.

Trump no detalló qué tipo de acciones contempla respecto a Cuba, pero sus palabras refuerzan una línea discursiva que ha mantenido en las últimas semanas, en la que sostiene que el sistema político cubano está cerca de colapsar y que Washington está preparado para actuar.

Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió recientemente que cualquier agresión externa será respondida con una “resistencia inexpugnable”, en medio de un contexto interno marcado por apagones, escasez de alimentos y crecientes protestas sociales.

Analistas consideran que estas declaraciones elevan la incertidumbre en la región y podrían intensificar el conflicto diplomático entre ambos países, especialmente en un escenario donde Washington ya mantiene frentes abiertos en Oriente Medio y América Latina.

Además, el endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba forma parte de una estrategia más amplia para redefinir el equilibrio de poder en el hemisferio occidental, lo que podría tener consecuencias directas en la estabilidad regional y en las relaciones internacionales.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la evolución de los acontecimientos, ante el riesgo de una escalada que podría ir más allá de la presión económica y derivar en un nuevo foco de conflicto en el Caribe.

Publicidad