Israel intensifica ofensiva contra la cúpula iraní: ataques selectivos y apoyo interno debilitan al régimen

EEUU Y CANADA

Teherán, 18 Marzo.- La ofensiva militar de Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase marcada por ataques selectivos contra la cúpula del régimen, con el objetivo de desarticular su estructura de poder y debilitar su aparato de seguridad interna.

Según reportes basados en información recopilada por The Wall Street Journal, la estrategia israelí ha evolucionado desde el bombardeo de instalaciones militares hacia operaciones dirigidas contra centros de mando, inteligencia y control, así como contra altos funcionarios del régimen.

Entre las bajas más relevantes figuran el ex líder supremo Ali Khamenei, además de figuras clave como Ali Larijani, el comandante de la milicia Basij Gholamreza Soleimani y el ministro de Inteligencia Esmail Khatib.

La campaña, que suma miles de ataques y el uso intensivo de drones, ha impactado cuarteles de la Guardia Revolucionaria, estaciones policiales y centros logísticos, provocando miles de bajas y obligando a las fuerzas iraníes a replegarse hacia refugios improvisados como mezquitas, hospitales o instalaciones deportivas.

Uno de los elementos más novedosos del conflicto es la creciente colaboración de ciudadanos iraníes, quienes estarían proporcionando información clave sobre la ubicación de objetivos estratégicos. Esta inteligencia local ha permitido a Israel ejecutar operaciones de alta precisión contra mandos específicos del aparato represivo.

Además, informes indican que agentes israelíes han contactado directamente a oficiales iraníes para advertirles sobre posibles represalias si continúan participando en acciones de represión, en una estrategia de presión psicológica paralela a la ofensiva militar.

El impacto en la estructura interna del régimen es significativo: el funcionamiento de la policía se ha visto afectado, investigaciones han sido suspendidas y el control territorial se ha debilitado en varias regiones. Sin embargo, pese al desgaste, las autoridades iraníes mantienen la represión y han advertido que responderán con firmeza ante cualquier intento de levantamiento.

En ciudades como Teherán, la presión se refleja en el colapso de hospitales, desplazamientos de fuerzas de seguridad y un aumento del miedo entre la población, agravado por restricciones informativas y el control de internet.

A pesar de la intensidad de la ofensiva, analistas advierten que un cambio de régimen mediante ataques aéreos sigue siendo improbable a corto plazo, y que el desenlace dependerá en gran medida de la presión interna, el deterioro económico y la reacción de la sociedad iraní.

La actual escalada redefine el conflicto en Oriente Medio, combinando guerra convencional, inteligencia avanzada y factores internos que podrían determinar el futuro político de Irán en los próximos meses.

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