Hong Kong, 18 Marzo.- A pesar del bloqueo parcial del estratégico estrecho de Ormuz por la guerra con Irán, al menos 90 embarcaciones —incluidos petroleros— han logrado cruzar la vía marítima en lo que va de marzo, evidenciando la resiliencia del comercio energético en medio del conflicto.
Datos de plataformas marítimas como Lloyd’s List Intelligence indican que muchos de estos barcos han realizado tránsitos “clandestinos”, evitando controles internacionales y sanciones occidentales, en operaciones que en varios casos estarían vinculadas directamente con Irán.
Aunque el tráfico ha caído drásticamente frente a los niveles previos a la guerra —cuando transitaban entre 100 y 135 buques diarios—, el paso no está completamente cerrado. De hecho, analistas señalan que el estrecho opera bajo un esquema de bloqueo selectivo, permitiendo el paso de ciertos barcos, especialmente aquellos alineados con intereses iraníes.
Según estimaciones de la firma Kpler, Irán ha exportado más de 16 millones de barriles de petróleo desde comienzos de marzo, con China como principal comprador, en un contexto de sanciones y restricciones comerciales.
Además, embarcaciones vinculadas a India y Pakistán han logrado atravesar el estrecho recientemente, tras negociaciones diplomáticas con Teherán, lo que sugiere la existencia de corredores controlados o tolerados.
El conflicto ha disparado los precios del crudo más de un 40%, superando los 100 dólares por barril, mientras aumentan los riesgos para el transporte marítimo: al menos 20 buques han sido atacados en la zona desde el inicio de la guerra.
Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos ha presionado a sus aliados para reabrir la ruta, clave para el suministro global, aunque también ha permitido de forma limitada el tránsito de petroleros iraníes para evitar un colapso total del mercado energético.
Analistas coinciden en que Irán está utilizando su control sobre el estrecho como una herramienta estratégica, manteniendo sus exportaciones mientras restringe el flujo global para presionar al alza los precios del petróleo y aumentar su influencia en el conflicto.
En este escenario, el estrecho de Ormuz no está completamente cerrado, sino que se ha convertido en un punto de control geopolítico donde el acceso depende cada vez más de alianzas, negociaciones y riesgos calculados en medio de la escalada en Oriente Medio.








