Toronto, 5 feb.— Una investigación liderada por la Policía Regional de York ha destapado uno de los mayores escándalos de corrupción policial en Canadá en las últimas décadas, al revelar presuntos vínculos entre siete agentes del Servicio de Policía de Toronto, un policía retirado y redes de crimen organizado vinculadas a la industria del remolque, un sector golpeado por una escalada de violencia armada en el área metropolitana.
“Es impactante e inaceptable”, afirmó el jefe de la Policía Regional de York, Jim MacSween, quien dirigió la investigación conocida como Proyecto Sur. “La corrupción no tiene cabida en la fuerza policial y nunca será tolerada”, subrayó durante una conferencia de prensa celebrada en Aurora, al norte de Toronto.
Información policial usada para cometer delitos graves
Según los investigadores, los agentes acusados habrían accedido ilegalmente a bases de datos policiales para obtener información personal confidencial, la cual fue presuntamente entregada a organizaciones criminales. Esos datos habrían sido utilizados para planificar tiroteos, extorsiones, robos a mano armada y otros delitos violentos.
Los cargos incluyen tráfico de drogas, obstrucción a la justicia, robos, tiroteos e incluso una conspiración para asesinar al gerente de un centro de detención provincial en la región de York, un complot que fue frustrado por las autoridades y que dio origen a la investigación en junio del año pasado.
Red criminal y miles de entregas ilegales
La policía sostiene que los acusados operaban en distintos escuadrones del Servicio de Policía de Toronto y que dos de ellos ostentaban el rango de sargento. Tienen edades comprendidas entre 24 y 57 años. Tres agentes enfrentan además cargos por tráfico de cocaína, mientras que otro está acusado de robo de documentos oficiales, incluidos pasaportes, licencias de conducir, tarjetas de seguro médico y tarjetas de crédito.
El subjefe de la Policía Regional de York, Ryan Hogan, indicó que las autoridades aún investigan cómo el crimen organizado logró reclutar a los agentes, aunque señaló que el oficial Timothy Barnhardt habría sido una pieza clave en el inicio del caso. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.
Además de los policías arrestados, 19 sospechosos adicionales fueron acusados por delitos relacionados con tráfico de drogas, disparos con arma de fuego y conspiración para cometer asesinato.
Crisis de confianza pública
El jefe de policía de Toronto, Myron Demkiw, calificó las acusaciones como “profundamente preocupantes” y reconoció que socavan la confianza del público. No obstante, defendió la integridad general del cuerpo policial, integrado por más de 8.000 miembros, y aseguró que se trata de “presuntos actos cometidos por unos pocos individuos”.
Demkiw solicitó una revisión independiente del Servicio de Policía de Toronto, que podría ser encabezada por el Inspector General de los Servicios de Policía de Ontario, Ryan Teschner. Mientras tanto, los siete agentes acusados permanecen suspendidos con goce de sueldo, aunque Demkiw ha pedido que al menos cuatro de ellos sean privados inmediatamente de su salario.
La alcaldesa de Toronto, Olivia Chow, respaldó la idea de una revisión independiente y fue tajante al señalar que cualquier oficial declarado culpable debe enfrentar penas de cárcel. También defendió el reciente aumento presupuestario de 93 millones de dólares destinado a la policía, argumentando que la seguridad pública sigue siendo una prioridad.
Violencia endémica en la industria del remolque
La investigación vuelve a poner el foco en la industria del remolque, escenario de una violencia persistente en Toronto. Solo en 2024, se registraron 63 tiroteos y disparos vinculados a disputas en este sector, lo que representó aproximadamente el 13 % de todos los incidentes con armas de fuego en la ciudad ese año.
Ante la gravedad del fenómeno, la Policía de Toronto creó un grupo de trabajo especializado para combatir el crimen asociado al sector, aunque el caso actual plantea serias dudas sobre fallas internas de control y supervisión.
Señales de un problema sistémico
El exdirector de la Unidad de Investigaciones Especiales de Ontario, Ian Scott, advirtió que el caso podría ir más allá de simples “manzanas podridas”. “Esto parece ser un problema sistémico”, afirmó, comparándolo con el escándalo de 2012, cuando cinco agentes antidrogas de Toronto fueron condenados por obstrucción a la justicia tras falsificar informes policiales.
Incluso el propio Demkiw reconoció que estos cargos son los más graves que ha visto en sus 35 años de carrera policial.
Por su parte, la Asociación de Policía de Toronto aseguró en un comunicado que no hay nada que sus miembros detesten más que a un agente corrupto, y aclaró que la cobertura legal para oficiales acusados de delitos penales se evalúa caso por caso.
El escándalo abre ahora un debate nacional sobre corrupción policial, crimen organizado y rendición de cuentas, en un contexto donde la confianza ciudadana en las fuerzas del orden se encuentra seriamente puesta a prueba.








