Redacción, 4 de octubre.- En 1815, Jane Austen publicó Emma, una novela sobre una joven rica, inteligente y mimada que se empeña en hacer de celestina en su comunidad, provocando varios enredos románticos. Convertida en un clásico de la literatura universal, esta historia ha originado varias adaptaciones tanto a la televisión como a la gran pantalla, aunque pocas tan originales como la que se plantea en Clueless (Fuera de onda).
En esta película, escrita y dirigida por Amy Heckerling (a quien también le debemos Mira quién habla), coge el libro de Jane Austen y lo convierte en una historia de adolescentes de los años noventa, donde Cher y Dionne, dos populares estudiantes de un instituto en Beverly Hills cuyas principales preocupaciones son llevar la mejor ropa y su estatus social, deben convertir a su nueva amiga Tai en todo un prodigio de belleza.
Al igual que Emma, Cher descubre, a través de todos los enredos amorosos que procura y los tropiezos que comete, que el mundo va más allá de las apariencias, descubriendo el amor verdadero donde menos lo esperaba. Todo ello, claro, tras un festival de colecciones de moda, competiciones por ser la más popular y frases como: “¿Me recuerdas por qué somos amigas? Porque ambas sabemos lo que es que la gente nos tenga envidia».
Actualmente, Clueless se puede ver en Netflix, si bien abandonará el catálogo de la plataforma dentro de tres días, el próximo 8 de octubre. A día de hoy, la película de Amy Heckerling es una obra de culto. Clueless trascendió el género de la comedia juvenil para convertirse en una piedra angular de la cultura pop de los años 90 y un clásico pop contemporáneo. Prueba de ello son sus fans de diferentes generaciones que, casi obsesivamente, siguen reexaminándola y citando sus diálogos décadas después.
Heckerling supo traducir la sátira social de Jane Austen al lenguaje de los adolescentes acomodados de California de la década de los 90, y dirigió una película que destaca sobre todo por su estampa visual. De hecho, la diseñadora de vestuario, Mona May, creó más de 60 cambios de ropa solo para Cher, algunos de los cuales (como el traje de chaqueta y falda a cuadros amarillos de Jean Paul Gaultier/Dolce & Gabbana) se convirtieron en símbolos de una década.
A diferencia de otros títulos de culto, Clueless no empezó siendo un fracaso en taquilla. Clueless logró, con un modesto presupuesto de 12 millones de dólares, obtener una recaudación superior a los 88 millones, convirtiéndose en uno de los principales éxitos del verano de 1995. Además, recibió elogios entusiastas de la crítica por la agudeza de su humor y su capacidad satírica, y obtuvo premios y nominaciones que, normalmente, no cuentan con las comedias románticas de este tipo.
Este verano hemos sabido, además, que el universo de Clueless está lejos de acabarse. Paramount+ ha dado luz verde a una secuela en la que Alicia Silverstone volverá a interpretar a Cher Horowitz tres décadas después, explorando su vida como una exitosa empresaria y madre cuyo mundo se tambalea cuando su propia hija entra en la secundaria. Con la producción programada para 2027 en Los Ángeles, la nostalgia noventera está asegurada.








