Washington, 16 enero.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que el primer ministro canadiense Mark Carney hizo lo correcto al firmar un acuerdo comercial con China en el sector de vehículos eléctricos, pese a las advertencias expresadas por varios miembros de su propia Administración.
“Eso era lo que tenía que hacer. Es bueno que Mark Carney firme un acuerdo comercial. Si se puede llegar a un acuerdo con China, hay que hacerlo, ¿no?”, declaró Trump a los periodistas al salir de la Casa Blanca, en una muestra de respaldo público a la decisión del Gobierno canadiense.
Las declaraciones del mandatario contrastan con la postura de altos funcionarios estadounidenses, que han advertido a Ottawa sobre los riesgos de permitir la entrada de vehículos eléctricos chinos al mercado canadiense. Horas antes, el Ejecutivo de Carney anunció un acuerdo con Beijing que autoriza la importación de hasta 49.000 vehículos eléctricos chinos al año, con un arancel preferencial del 6,1 %, a cambio de una reducción de los gravámenes chinos sobre productos canadienses de canola.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, fue uno de los más críticos. Durante un acto celebrado en una planta de Ford en Ohio, advirtió que Canadá podría arrepentirse de esta decisión. “Creo que seguramente lamentarán esta decisión”, señaló, subrayando su preocupación por el impacto de estos vehículos en la industria automotriz norteamericana.
En la misma línea, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, calificó el acuerdo de “problemático” y sostuvo que el Gobierno canadiense podría enfrentar consecuencias negativas. En una entrevista televisiva, Greer defendió la política proteccionista de Washington al afirmar que en Estados Unidos no se venden muchos autos chinos precisamente por los aranceles destinados a proteger a los trabajadores automotrices y al mercado nacional.
El acuerdo entre Canadá y China se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales en América del Norte y pone de relieve las diferencias dentro del propio Gobierno estadounidense sobre cómo abordar la expansión global de la industria automotriz china, especialmente en el estratégico mercado de los vehículos eléctricos.





