RÍO DE JANEIRO, 16 enero.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebraron este viernes la inminente firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que se concretará este fin de semana en Paraguay, en una ceremonia a la que Lula no asistirá.
Se trata del primer gran acuerdo comercial del Mercosur, integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, las principales economías del Cono Sur. La firma formal del pacto está prevista para este sábado en Asunción. Bolivia, el miembro más reciente del bloque, no participó en las negociaciones, aunque podrá adherirse al acuerdo en los próximos años.
Medios locales informaron que el presidente argentino Javier Milei y el mandatario uruguayo Yamandú Orsi asistirán a la ceremonia organizada por el presidente paraguayo Santiago Peña, mientras que Lula optó por no viajar y será representado por su canciller, Mauro Vieira.
La ausencia del mandatario brasileño generó sorpresa, dado que Lula ha sido uno de los principales impulsores del acuerdo desde su regreso al poder en 2023 para un tercer mandato no consecutivo. Analistas interpretan esta decisión como una señal de malestar por el retraso en la firma, que no se concretó en diciembre, cuando Brasil ejercía la presidencia rotativa del Mercosur.
Desde Río de Janeiro, Lula recordó el largo proceso de negociación. “Fueron más de 25 años de intentos y sufrimiento para lograr este acuerdo”, afirmó en una breve declaración junto a Von der Leyen en el Palacio de Itamaraty. No obstante, subrayó el carácter histórico del pacto. “En Asunción haremos historia al crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con unos 720 millones de personas y un PIB superior a 22 billones de dólares”, señaló.
La presidenta de la Comisión Europea elogió de forma explícita el rol del líder brasileño. “El liderazgo político, el compromiso personal y la pasión que usted ha demostrado, querido Lula, han sido incomparables”, afirmó Von der Leyen, destacando que la última presidencia brasileña del Mercosur fue clave para destrabar las negociaciones.
El acuerdo cobra especial relevancia en un contexto internacional marcado por el repliegue económico de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump. Para Bruselas y el Mercosur, el pacto simboliza una apuesta por el multilateralismo y la diversificación de socios estratégicos, en un escenario de creciente competencia geopolítica con China y Washington.
El tratado permitirá a los países sudamericanos, grandes productores agrícolas, acceder al mercado europeo con aranceles preferenciales. Según estimaciones oficiales brasileñas, las exportaciones agrícolas hacia la UE —como café instantáneo, aves de corral y jugo de naranja— podrían generar hasta 7.000 millones de dólares en los próximos años.
Aun así, Lula advirtió que el Mercosur no quiere quedar relegado al rol de simple exportador de materias primas. “No aceptamos el eterno papel de proveedores de commodities. Queremos producir y vender bienes industriales con mayor valor agregado”, sostuvo.
Expertos consideran que la ausencia de Lula en la firma es un gesto político. Para la analista Flavia Loss, Brasil busca dejar claro que el acuerdo es importante, pero que el bloque sudamericano no está dispuesto a aceptar condiciones desequilibradas. En la misma línea, el politólogo Roberto Goulart Menezes señaló que, aunque el pacto es económicamente más favorable para la UE, políticamente fortalece a ambas partes y refuerza la relevancia internacional del Mercosur.
Con la firma prevista para este sábado, el acuerdo UE-Mercosur pone fin a casi tres décadas de negociaciones y redefine el mapa del comercio internacional entre Europa y América del Sur.



