Raleigh, 2 de enero de 2026.– Brandon Bussi, portero novato de los Carolina Hurricanes, llegaba al duelo del jueves ante los Montreal Canadiens como una de las grandes revelaciones de la temporada en la NHL, con un promedio de apenas 2,08 goles permitidos por partido. Sin embargo, el joven guardameta de 27 años vivió una noche para el olvido, en un encuentro que terminó con victoria de Montreal por 7-5 y que rompió varias estadísticas.
En poco más de cuatro minutos de juego, el equipo dirigido por Martin St-Louis ya había vencido a Bussi dos veces en sus tres primeros tiros, gracias a goles tempraneros de Nick Suzuki y Oliver Kapanen. Desde el inicio, los Canadiens presionaron con intensidad en la zona ofensiva, explotando las dudas del arquero local, que hasta ese momento solo había perdido dos de sus 15 titularidades en la temporada.
“Este es el tipo de partido en el que hay que encontrar la manera de ganar. Tuvimos un buen comienzo y jugamos bien en los espacios”, afirmó St-Louis tras el encuentro. El entrenador reconoció que su equipo perdió concentración a mitad del partido, pero los errores del portero rival permitieron a Montreal creer hasta el final.
Los Canadiens sabían que Bussi estaba en una situación inusual. Nunca había encajado más de cuatro goles en un partido, pero esa barrera cayó cuando Juraj Slafkovský recorrió casi toda la pista para marcar con un disparo que el arquero debió detener. Fue su sexto gol recibido en apenas 19 tiros, una cifra que terminó por sentenciar un duelo que difícilmente será material de estudio en academias de porteros.
Del lado de Montreal, Jakub Dobeš tampoco tuvo una actuación destacada en su primera titularidad desde el 21 de diciembre, permitiendo cinco goles en 25 disparos. El resultado fue un partido de doce goles totales, con ambos equipos lanzando menos de 25 tiros, una postal poco habitual en el hockey moderno y más propia de otras épocas.
Para los Canadiens, el triunfo tuvo un sabor especial: anotaron siete goles por primera vez desde el 11 de noviembre de 2024 y lograron su primera victoria en Raleigh desde el 7 de abril de 2016, un dato relevante en plena gira.
Hacer mucho con poco
Cinco jugadores de Montreal sumaron dos puntos, y entre ellos destacó Samuel Blais. El quebequense fue clave al interceptar la jugada que derivó en el primer gol de Suzuki y al recortar la diferencia a 4-3 al inicio del segundo período.
“Hemos marcado muchos goles. Es sobre todo una gran victoria de equipo”, señaló Blais, quien jugó poco más de diez minutos, siendo uno de los delanteros menos utilizados. Aun así, su línea apenas concedió una ocasión clara de gol. “Cuando juego con Joe Veleno y Brendan Gallagher, todo se vuelve más fácil”, añadió.
La química marca la diferencia
La segunda línea de Montreal también fue determinante. A medida que Slafkovský, Kapanen e Ivan Demidov compartían minutos, su complicidad sobre el hielo se hacía más evidente. Fue el trío más utilizado en igualdad numérica por St-Louis y el más peligroso, con un promedio de 0,73 goles esperados.
“Estoy contento. Es un campo difícil para jugar. Ellos son buenos, pero fuimos nosotros los que conseguimos los dos puntos”, declaró Slafkovský, quien lideró la ofensiva. Con 21 años, el extremo se consolida como un jugador cada vez más completo, algo que su entrenador destacó con satisfacción.
St-Louis valoró especialmente sus tres golpes y cinco bloqueos, más allá de los dos puntos anotados. “Tiene la complexión para estorbar y marcar diferencias en todas las fases del juego. Es un placer para un entrenador”, afirmó.
El rendimiento individual de Slafkovský, con 10 puntos en sus últimos seis partidos, refleja el buen momento colectivo de Montreal. Al iniciar el nuevo año, los Canadiens brillan con ocho puntos en cinco partidos desde el comienzo de su extensa gira, enviando un mensaje claro al resto de la NHL.








