Chicago, 29 dic.- Una potente tormenta invernal azotó este lunes amplias zonas del centro y norte de Estados Unidos, provocando condiciones de ventisca, riesgos severos para los desplazamientos, caídas abruptas de temperatura y cortes masivos de electricidad, mientras otras regiones del país enfrentan una peligrosa combinación de nieve, hielo, lluvia y vientos intensos.

La nieve persistente y el fortalecimiento de los vientos comenzaron a extenderse desde el domingo por las llanuras del norte, donde el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) advirtió sobre visibilidad extremadamente reducida y la posibilidad de ventiscas que podrían volver intransitables las carreteras. “Se trata de un sistema bastante significativo, incluso para esta parte del país”, explicó Cody Snell, meteorólogo del Centro de Predicción Meteorológica.

Un sistema de baja presión que avanzó desde la región de los Grandes Lagos hacia el sureste de Canadá llevó fuertes nevadas a zonas de Michigan, mientras se anticipan vientos intensos y acumulaciones de nieve en áreas cercanas a los lagos y hasta el estado de Nueva York, acompañadas de lluvias en el noreste del país.

Los expertos señalaron que este fenómeno podría clasificarse como un ciclón bomba, debido a la rápida intensificación del sistema. Según Snell, la presión central descendió de forma acelerada, un indicador clave de la fuerza destructiva de la tormenta.

El avance de un frente frío extremo provocó que amplias zonas del centro del país amanecieran con temperaturas hasta 10 grados Celsius más bajas que el día anterior. Las sensaciones térmicas peligrosas podrían alcanzar los –34 °C (–30 °F) en Dakota del Norte y Minnesota, impulsadas por ráfagas de viento sostenidas.

Aunque las condiciones de ventisca comenzaron a disminuir en el norte de Iowa, los fuertes vientos continuaron levantando la nieve acumulada, lo que obligó a mantener el cierre de más de 320 kilómetros de la autopista interestatal 35. Las autoridades reportaron decenas de accidentes, incluido al menos un fallecimiento.

En la Península Superior de Michigan, las acumulaciones de nieve oscilaron entre 48 y 61 centímetros, según el meteorólogo Ryan Metzger, quien advirtió que podrían registrarse nuevas nevadas, aunque de menor intensidad en los próximos días.

En Nueva Inglaterra, se reportó lluvia helada en zonas del norte del estado de Nueva York, con una amenaza que se extiende a Vermont, Nueva Hampshire y Maine, aumentando el riesgo de caída de árboles y daños en líneas eléctricas.

En la costa oeste, el Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas por vientos de Santa Ana entre moderados y fuertes en los condados de Los Ángeles y Ventura, con alto riesgo de caída de árboles debido a la saturación del suelo tras recientes tormentas. Los pronósticos indican que nuevos sistemas de lluvia podrían llegar esta semana, incluyendo precipitaciones el Día de Año Nuevo, lo que podría afectar por primera vez en dos décadas el tradicional Desfile de las Rosas en Pasadena.

A nivel nacional, unos 350.000 clientes permanecían sin electricidad la mañana del lunes, cerca de un tercio en Michigan, según Poweroutage.us. Además, se registraron más de 3.500 retrasos y al menos 600 cancelaciones de vuelos, de acuerdo con FlightAware.

En Illinois, un tornado EF1 con vientos de hasta 158 km/h tocó tierra el domingo en el condado de Tazewell, causando daños estructurales, derribando árboles y postes eléctricos. Las autoridades continuaban evaluando los daños en otras zonas afectadas por tormentas eléctricas severas.

Los meteorólogos advirtieron que entre lunes y jueves podrían registrarse acumulaciones de entre 30 y 91 centímetros de nieve en el oeste de Nueva York, con ráfagas de hasta 121 km/h, condiciones que también afectarían áreas cercanas al lago Erie, en Michigan y Ohio.

En el sur del país, el ingreso de este frente frío marcará el fin abrupto de temperaturas récord, con la llegada de tormentas severas, vientos del norte y un descenso térmico que podría extenderse hasta el Día de Año Nuevo.

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