Ciudad de Panamá, 23 NOV.- El despliegue naval y las maniobras militares de Estados Unidos en el Caribe frente a Venezuela han generado un clima que muchos comparan con el que precedió a la invasión a Panamá en 1989, operación que culminó con la captura del general Manuel Antonio Noriega, acusado entonces de narcotráfico. Hoy, el gobierno estadounidense sostiene acusaciones similares contra Nicolás Maduro, a quien el presidente Donald Trump señala como eje de una estructura criminal internacional.
Aunque existen coincidencias históricas, también hay diferencias de peso entre ambos escenarios. Así lo advierte el diplomático, abogado y periodista panameño Fernando Berguido, autor de El colapso de Panamá, quien analiza para EFE los puntos clave que permiten entender el contexto actual.
Dictaduras, acusaciones de narcotráfico y un patrón que vuelve a repetirse
Berguido afirma que Noriega y Maduro comparten el perfil de gobernantes autoritarios y una relación directa con denuncias de narcotráfico.
En el caso panameño, las acusaciones formales contra Noriega por narcotráfico y lavado de dinero habían sido presentadas un año y medio antes de la operación militar.
Con Maduro, Estados Unidos emitió cargos en 2020 y, en agosto de 2025, duplicó la recompensa por su captura de 25 a 50 millones de dólares, mientras que en los próximos días designará como organización terrorista al Cartel de los Soles, estructura presuntamente vinculada al mandatario venezolano. Caracas rechaza todas las acusaciones.
Operaciones militares: del silencio táctico al despliegue masivo
En 1989, el presidente George H. W. Bush justificó la invasión a Panamá alegando la defensa de la vida de ciudadanos estadounidenses, la protección de los tratados del Canal y la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, no hubo maniobras previas del tipo que hoy se observan frente a Venezuela, donde EE.UU. ha incrementado su presencia naval y ensaya operaciones de precisión en un ambiente de tensión creciente.
Las diferencias geográficas y demográficas también son notables:
- Panamá tenía 75.000 km² y 2,5 millones de habitantes al momento de la invasión.
- Venezuela, en contraste, cuenta con 916.000 km² y 30 millones de habitantes, un país mucho más extenso, complejo y con capacidades militares superiores.
Además, Estados Unidos tenía antes de la invasión 14 bases militares en Panamá, una ventaja logística total que hoy no existe en Venezuela.
En los días previos a la invasión panameña, el régimen de Noriega declaró la guerra a Estados Unidos, y poco después, tropas panameñas asesinaron a un oficial estadounidense e hirieron a otros dos, lo que aceleró la respuesta militar.
El operativo que derrocó al “hombre fuerte” de Panamá
La noche del 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos desplegó 26.000 soldados, más del doble de las fuerzas panameñas, y lanzó la operación destinada a capturar a Noriega.
El general se entregó el 3 de enero de 1990, tras semanas escondido mientras Washington ofrecía un millón de dólares por información para su captura.
Las cifras de víctimas siguen siendo motivo de polémica:
- Datos oficiales hablan de 202 civiles y 314 militares muertos.
- Fuentes extraoficiales estiman entre 500 y 4.000 fallecidos.
Noriega, exagente de la CIA, cumplió penas en EE.UU., Francia y Panamá, donde murió en 2017.
Según el coronel retirado Roberto Díaz Herrera, la invasión fue “una operación hipócrita y excesiva”, que sirvió como ensayo para la posterior Guerra del Golfo. Sobre Venezuela, alerta que un despliegue militar como el actual “no se moviliza para no usarlo”.
Fraude electoral y milicias civiles: otro paralelismo inquietante
Uno de los factores que aceleró la caída del régimen panameño fue el desconocimiento del triunfo de la oposición en las elecciones de 1989. La respuesta violenta de los “Batallones de la Dignidad”, grupos civiles armados por el régimen, marcó un punto de no retorno.
En Venezuela, un escenario similar resurgió tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral —controlado por el chavismo— proclamó la reelección de Maduro en un proceso denunciado como fraudulento por la oposición, que asegura que Edmundo González fue el verdadero ganador.
El régimen bolivariano ha reforzado grupos paramilitares civiles denominados Milicianos, que recuerdan a los batallones panameños en su función de apoyo al gobierno frente a amenazas internas o externas.
Con un clima regional cada vez más tenso, las maniobras militares estadounidenses aumentan la presión internacional mientras se abre un interrogante clave:
¿es esto la antesala de un operativo mayor o un ejercicio de fuerza para obligar a Maduro a negociar?








