Bangkok, 7 Nov.- El devastador tifón Kalmaegi, considerado uno de los más potentes de la temporada en el sudeste asiático, se degradó este viernes a depresión tropical tras dejar un rastro de muerte y destrucción en Filipinas y Vietnam. Según las autoridades, la tormenta ha causado al menos 188 fallecidos y 135 desaparecidos en Filipinas, además de 5 muertos en Vietnam, mientras millones de personas intentan recuperarse de su paso.

El fenómeno tocó tierra a inicios de semana en el centro de Filipinas, arrasando con comunidades enteras en las provincias de Cebú, Negros Occidental y Negros Oriental, y provocando inundaciones, deslizamientos de tierra y cortes masivos de energía. De acuerdo con el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), más de 2,4 millones de personas resultaron afectadas en unas 5.000 comunidades, muchas de las cuales permanecen aisladas.

La provincia de Cebú ha sido la más golpeada, con 139 víctimas mortales confirmadas. En Negros Occidental se contabilizan 24 fallecidos, mientras que Agusan del Sur reporta 6, y otras siete regiones registran al menos una víctima. Los equipos de rescate, con apoyo de las fuerzas armadas, trabajan contrarreloj para localizar a los desaparecidos bajo toneladas de lodo y escombros.

Ante la magnitud del desastre, el presidente Ferdinand Marcos Jr. visitó este viernes las zonas más afectadas de Cebú, donde expresó sus condolencias y anunció la declaración del estado de calamidad nacional, con el objetivo de acelerar el despliegue de fondos de emergencia y facilitar la reconstrucción de infraestructuras básicas. “El país enfrenta una tragedia enorme, pero la resiliencia de nuestro pueblo prevalecerá”, afirmó el mandatario durante su visita.

Las imágenes difundidas por la Oficina Presidencial muestran calles completamente anegadas, vehículos apilados por la corriente y viviendas destruidas. En algunos municipios, como Liloan, los escombros se amontonan a lo largo de las carreteras, mientras los residentes intentan recuperar pertenencias entre el barro.

Un nuevo tifón amenaza Filipinas

Cuando el país aún no se ha recuperado de Kalmaegi, los meteorólogos del departamento PAGASA alertan sobre la llegada inminente de otro sistema tropical, el tifón Fung-wong, descrito como “enorme y muy intenso”, con vientos sostenidos de hasta 215 km/h. Su impacto se espera para la tarde-noche del domingo en la isla de Luzón, donde se encuentra la capital, Manila, hogar de más de 13 millones de personas.

El archipiélago filipino, ubicado en el “Anillo de Fuego del Pacífico”, enfrenta en promedio 20 tifones o tormentas cada año, lo que lo convierte en una de las naciones más vulnerables a los desastres naturales del planeta.

Daños en Vietnam y respuesta regional

En Vietnam, Kalmaegi tocó tierra el jueves por la noche en la costa central, dejando un saldo preliminar de cinco muertos y tres desaparecidos, además de 8.000 viviendas dañadas y 700 completamente destruidas, según el Ministerio de Gestión de Desastres. Las provincias costeras de Da Nang y Quang Ngai fueron las más afectadas, donde las olas superaron los diques y el agua arrasó con barrios enteros.

El Gobierno vietnamita evacuó de forma preventiva a medio millón de personas antes del impacto del tifón y suspendió las operaciones en seis aeropuertos regionales. Este viernes, los vuelos comenzaron a restablecerse gradualmente mientras las autoridades evalúan los daños a las infraestructuras.

A su paso por Laos, Camboya y Tailandia, el sistema perdió fuerza y se degradó finalmente a depresión tropical, aunque todavía provoca lluvias torrenciales e inundaciones en varias zonas rurales del este tailandés.

Con cientos de víctimas y millones de damnificados, Kalmaegi se perfila como uno de los desastres más mortíferos de 2025 en Asia, y pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y las políticas de resiliencia climática en una región cada vez más golpeada por el cambio climático.

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