Ottawa, 26 sep.– El Sindicato Canadiense de Trabajadores Postales (CUPW), que representa a 55.000 empleados, anunció una huelga nacional que comenzó el jueves y se intensificará este viernes, en protesta contra las reformas impuestas por el gobierno federal a Canada Post, entre ellas el fin de la entrega a domicilio y el cierre de oficinas rurales.
El anuncio tomó por sorpresa a los canadienses, quienes ya habían experimentado interrupciones en la pasada temporada navideña debido a un paro de 32 días. En esta ocasión, el sindicato aseguró que la decisión del gobierno constituye un “ataque frontal” al servicio postal y a sus trabajadores, motivo por el cual todos sus miembros fueron convocados a los piquetes.
El detonante fue el anuncio del ministro de Obras Públicas y Adquisiciones, Joël Lightbound, quien ordenó a Canada Post implementar cambios radicales en su modelo de negocio. Según el ministro, la corporación pierde actualmente 10 millones de dólares diarios, a pesar de haber recibido una inyección de 1.000 millones de dólares a inicios de 2025. En el primer semestre del año, la empresa registró pérdidas antes de impuestos de 448 millones de dólares, muy por encima de los 30 millones reportados en el mismo periodo de 2024.
Un conflicto laboral prolongado
Los trabajadores postales llevan casi dos años sin convenio colectivo y las negociaciones con el gobierno se encuentran estancadas. CUPW rechazó este mes la oferta de un aumento salarial del 13 %, reclamando un 19 %, además de mejores condiciones laborales para los empleados a tiempo parcial.
El negociador sindical Jim Gallant declaró que la decisión del ministro “es un error drástico” y advirtió que el servicio postal podría quedar paralizado en las próximas 24 horas.
Impacto en el servicio
Durante la huelga no se procesará ni entregará correo ni paquetes, y las garantías de servicio quedaron suspendidas. No obstante, cheques de prestaciones gubernamentales, pensiones, subsidios infantiles y animales vivos seguirán siendo entregados.
Correos de Canadá aseguró que todo el correo acumulado será asegurado y distribuido una vez que se reanuden las operaciones, aunque advirtió que podría generarse un atraso de millones de envíos, similar al registrado en 2024.
El fin de la entrega puerta a puerta
El gobierno también levantó la moratoria sobre la conversión a buzones comunitarios, medida que afectará a cuatro millones de direcciones que aún reciben correo en sus hogares. Según Lightbound, este cambio permitirá ahorrar 400 millones de dólares anuales y se implementará gradualmente en un plazo de hasta 10 años, aunque algunos ciudadanos verán los ajustes mucho antes.
Asimismo, Canada Post tendrá autorización para cerrar oficinas rurales, decisión que genera gran preocupación en comunidades pequeñas que dependen del servicio postal para trámites esenciales.
Una crisis con fuerte dimensión política y social
Mientras el gobierno sostiene que estas reformas son necesarias para “salvar a Canada Post”, los sindicatos denuncian que se está debilitando deliberadamente el servicio público para justificar recortes y cierres.
El CUPW insiste en que la modernización no debe hacerse a costa de los trabajadores ni de los ciudadanos, y acusa al Ejecutivo de estar “creando las condiciones para el colapso del correo”.
Con el inicio de la huelga, Canadá enfrenta uno de los mayores conflictos laborales en décadas, en un contexto en que el país ya registra un aumento considerable en la frecuencia e intensidad de las protestas sindicales.








