BRASILIA, 2 agosto.- Miles de estudiantes, docentes y activistas de movimientos sociales salieron este viernes a las calles de al menos doce ciudades de Brasil para manifestarse contra el nuevo arancel del 50 % impuesto por Estados Unidos a productos brasileños, una medida decretada por el expresidente Donald Trump en respaldo al exmandatario Jair Bolsonaro.
La movilización fue convocada por la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), que denunció la sanción comercial como un intento extranjero de interferir en la soberanía brasileña. Trump justificó la medida al afirmar que Bolsonaro es víctima de una «caza de brujas» por parte del Gobierno y la Corte Suprema de Brasil, que lo procesa por presuntos delitos relacionados con un intento de golpe de Estado.
Las protestas se realizaron frente a representaciones diplomáticas estadounidenses, como consulados y, en Brasilia, ante la Embajada. En esta última ciudad, el profesor Leonardo César de Moura Barroso declaró: “Los únicos que pueden decidir el rumbo de Brasil es el pueblo brasileño, no un presidente extranjero que se cree con autoridad sobre otras naciones”.
En São Paulo, los manifestantes portaron máscaras de Bolsonaro con tobilleras electrónicas —en alusión a una medida cautelar reciente impuesta por el Supremo— y otros se disfrazaron de Trump. También se vieron escenas simbólicas como la quema de dólares falsos, muñecos de Trump y Bolsonaro, e incluso una bandera estadounidense, en señal de rechazo a la presión diplomática.
El arancel adicional del 50 %, que debía entrar en vigor el 1 de agosto pero fue postergado al 6, afecta a una amplia gama de importaciones brasileñas. No obstante, casi 700 productos fueron eximidos, lo que fue recibido con alivio por parte del Gobierno brasileño. Aun así, la UNE decidió mantener las protestas.
“Trump usa el tarifazo como chantaje para salvar a Bolsonaro de la Justicia. Aunque se excluyeron más de 600 productos, este decreto sigue siendo un ataque directo a nuestra soberanía”, denunció la organización estudiantil en un comunicado difundido tras la oficialización del arancel el pasado miércoles.
Las protestas marcaron una jornada de fuerte crítica a la influencia de Trump sobre asuntos internos de Brasil, reforzando el rechazo a lo que muchos consideran una injerencia política encubierta en la política interna del país sudamericano.








