Toronto, 13 jul.- En medio de un renovado impulso patriótico por fortalecer su soberanía tecnológica, líderes del sector digital en Canadá advierten sobre los desafíos estructurales que impiden atraer y retener talento en un entorno global cada vez más competitivo, especialmente ante el dominio de Estados Unidos y el atractivo de Silicon Valley.
Sheldon McCormick, director ejecutivo de Communitech, señaló que existe un “creciente impulso nacional” para que Canadá construya y posea más innovación propia, especialmente en áreas clave como inteligencia artificial y tecnología de la salud, pero reconoció que ello requiere una estrategia integral que proteja la propiedad intelectual, retenga talento local y promueva el crecimiento económico doméstico.
Uno de los principales obstáculos es la falta de competitividad en los salarios. Según un estudio de The Dais, un centro de investigación vinculado a la Universidad Metropolitana de Toronto, en 2023 los trabajadores tecnológicos estadounidenses ganaban un promedio de 122,604 dólares anuales, frente a 83,698 dólares de sus contrapartes canadienses. Incluso al ajustar por tipo de cambio y costo de vida, la brecha salarial sigue siendo de 46% a favor de EE.UU.
“El costo de vida en Canadá no es mucho más barato”, advirtió Benjamin Bergen, presidente del Consejo de Innovadores Canadienses. “Y eso complica aún más atraer a talento extranjero o retener a nuestros mejores graduados”.
¿Trump como factor de atracción?
Durante el primer mandato de Donald Trump, Canadá experimentó un modesto flujo de talentos del sector tecnológico provenientes de EE.UU., según Bergen. Sin embargo, subrayó que “la llegada de Trump no es una estrategia” sostenible para el desarrollo tecnológico canadiense. Aunque Grace Lee Reynolds, directora ejecutiva del MaRS Discovery District, percibe una mayor conversación sobre migraciones desde EE.UU., reconoce que falta evidencia para proyectar un impacto significativo a largo plazo.
Compras públicas, capital y riesgo
Expertos como Bergen y Elaine Kunda, socia fundadora de Disruption Ventures, coinciden en que el acceso al capital y la inversión pública son dos factores críticos para impulsar el sector tecnológico canadiense. Mientras Bergen destaca la falta de compras gubernamentales como un freno para el crecimiento, Kunda advierte que una dependencia excesiva del Estado puede ser perjudicial.
“Lo que necesitamos son créditos fiscales y estímulos reales al riesgo empresarial”, apuntó Kunda, en referencia a la necesidad de fomentar una cultura de inversión privada robusta.
Capital humano en fuga
Canadá gradúa miles de profesionales tecnológicos altamente capacitados cada año, provenientes de programas líderes como los de la Universidad de Waterloo. Pero muchos de ellos emigran debido a la falta de oportunidades locales, la escasa competitividad salarial y un entorno de inversión más restrictivo.
“Lo primero es evitar que nuestros talentos se vayan”, afirmó Lucy Hargreaves, directora ejecutiva del think tank Build Canada. “Tenemos un capital humano excepcional, pero lo estamos perdiendo”.
Canadá, ¿refugio de valores?
Pese a estos desafíos, algunos expertos creen que los valores canadienses –como la diversidad, la estabilidad política y el compromiso con el bien común– pueden ser un imán para ciertos perfiles tecnológicos. No obstante, advierten que este atractivo simbólico debe ir acompañado de políticas concretas que fortalezcan la industria desde dentro.
“No basta con tener buenos valores”, concluyó Bergen. “Necesitamos crear las condiciones para que nuestras empresas puedan crecer, contratar y competir en igualdad de condiciones con las grandes potencias”.
La conversación sobre el futuro de la tecnología en Canadá se intensifica justo cuando el país busca redefinir su papel en la economía global. Para muchos actores del ecosistema, esta es una oportunidad crucial para tomar decisiones que determinen si Canadá será líder o espectador en la próxima gran revolución tecnológica.








