La Haya, 24 junio.- La cumbre de la OTAN celebrada este martes en La Haya arrancó marcada por divisiones internas, ambiciosas propuestas de gasto militar y las consecuencias de la crisis en Medio Oriente. Con un nuevo umbral de defensa sobre la mesa —el 5% del PIB nacional—, los 32 países miembros debaten si están preparados para una transformación histórica en la política de seguridad colectiva, en un escenario global cada vez más volátil.

El presidente estadounidense, Donald Trump, protagonista central del evento, presionó con firmeza para que los países europeos aumenten su gasto en defensa, asegurando que “Estados Unidos no debería tener que hacerlo solo”. Mientras tanto, algunas naciones como España y Eslovaquia cuestionaron la viabilidad del nuevo objetivo, calificándolo de «poco razonable» y reservándose el derecho a definir su propia hoja de ruta hacia la meta para 2035.

Fracturas y consensos parciales

Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos y otras naciones del este europeo ya respaldaron públicamente el aumento, advirtiendo que la amenaza rusa y el contexto mundial exigen una inversión proporcional a los desafíos actuales. El secretario general de la OTAN y primer ministro neerlandés saliente, Mark Rutte, fue tajante: “No vivimos en un mundo feliz. Hay enemigos que podrían querer atacarnos. Debemos defender nuestra forma de vida”.

El nuevo objetivo del 5% del PIB supera ampliamente el compromiso vigente del 2%, establecido en la cumbre de Gales de 2014, e implicaría el mayor incremento del gasto en defensa desde la Guerra Fría.

Trump cambia el foco geopolítico

Lo que inicialmente se perfilaba como una cumbre centrada exclusivamente en Ucrania y el refuerzo del flanco este de la Alianza, ha virado hacia Medio Oriente, tras la sorpresiva ofensiva de Trump sobre instalaciones nucleares iraníes y su anuncio de un “cese al fuego completo y total” entre Israel e Irán.

Estas acciones, aunque polémicas, fueron celebradas por algunos líderes como una demostración de autoridad estadounidense en el escenario internacional. Trump llegó a La Haya afirmando que la OTAN “será más fuerte y unida que nunca”, pero también expresó su frustración ante lo que considera la falta de voluntad de algunos aliados para asumir sus responsabilidades financieras.

Ucrania, aún en la periferia del bloque

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, asistió a la cumbre y pidió a los aliados que dediquen al menos un 0,25% de su PIB al apoyo militar a Kiev. Aunque su presencia fue notoria, su exclusión del encuentro principal de jefes de Estado subrayó que el proceso de adhesión de Ucrania sigue congelado, principalmente por el veto implícito de Washington.

Zelenski se reunió con el primer ministro interino de Países Bajos, Dick Schoof, y recibió un nuevo paquete de ayuda que incluye 100 radares antidrón y cooperación industrial para producir drones militares en territorio neerlandés. En un gesto revelador, ninguno de los dos líderes mencionó directamente a la OTAN en su declaración conjunta.

Posteriormente, Zelenski pidió a la Unión Europea y a la OTAN invertir directamente en la industria de defensa ucraniana, subrayando que el país puede fabricar armamento “más rápido y barato que muchos países europeos”.

Entre dos guerras: Ucrania y Medio Oriente

Mark Rutte defendió la capacidad de la Alianza para afrontar múltiples frentes a la vez: “Si no podemos lidiar con Oriente Medio y con Ucrania al mismo tiempo, no deberíamos estar en el negocio de la política ni de la defensa”.

La última cumbre en Washington había prometido apoyo a largo plazo a Ucrania y había descrito su camino hacia la membresía como “irreversible”. Sin embargo, los seis meses de gestión de Trump han enfriado esa narrativa. De hecho, desde su regreso a la Casa Blanca, Estados Unidos no ha anunciado ningún nuevo paquete de ayuda militar para Kiev.

Un momento bisagra para la Alianza

El debate sobre el 5% del PIB marcará un antes y un después en la historia de la OTAN. Si se alcanza el consenso, representaría un cambio estructural en la arquitectura de defensa de Occidente, con implicaciones fiscales, industriales y geopolíticas.

Mientras tanto, la creciente influencia de Trump, los equilibrios internos entre países grandes y pequeños, y el creciente clamor de Kiev por un compromiso más firme, convierten esta cumbre en una de las más trascendentales de las últimas décadas.

Resumen visual: Objetivo de gasto en defensa de la OTAN (propuesto vs actual)

PaísGasto actual (% PIB)Posición sobre el 5%Comentario
EE.UU.3.5%A favor“No debemos hacerlo solos”
Reino Unido2.2%A favorCompromiso previo
Alemania2.1%A favorApoyo al nuevo umbral
Francia2.0%A favorComprometida con incremento gradual
España1.3%En contraLo considera “poco razonable”
Países Bajos1.9%A favorApoya y lidera impulso diplomático
Eslovaquia1.8%CondicionalSe reserva derecho a definir método
Ucrania+5% (en guerra)No miembroSolicita ayuda equivalente al 0.25% PIB

La cumbre continuará este miércoles con nuevas reuniones de alto nivel y posiblemente un documento final que deje claro el grado de unidad —o fragmentación— que enfrenta la OTAN en una era de amenazas múltiples y liderazgo imprevisible.

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