MONTREAL, 26 de abril.- El aumento sin precedentes de la inmigración en Canadá tras la pandemia de la covid-19, que hace apenas seis meses era una de las principales preocupaciones de los canadienses, ha quedado relegado a un segundo plano ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la soberanía y economía del país. Sin embargo, expertos coinciden en que el tema volverá a ocupar un lugar central en el debate público y político en el futuro cercano.
Con una larga tradición de acogida, Canadá ha visto crecer exponencialmente su población migrante en la última década. Según cifras oficiales, el número de trabajadores temporales pasó de 356.000 en 2011 a 845.000 en 2021, mientras que solo en 2023 se registraron 430.000 nuevos residentes permanentes. Además, más de un millón de estudiantes internacionales residían en el país ese mismo año.
Chedly Belkhodja, profesor especialista en movimientos migratorios de la Universidad Concordia de Montreal, explica que el sentimiento general hacia la inmigración ha cambiado drásticamente en los últimos cinco años, influenciado en gran parte por el endurecimiento del discurso migratorio de Trump. “Ese discurso ha contaminado el debate político no solo en Canadá, sino en todo el mundo”, señala Belkhodja.
Ajustes Migratorios y Preocupaciones Políticas
Prueba del cambio de percepción es que, desde mediados de 2024, el Gobierno canadiense comenzó a ajustar sus políticas migratorias para reducir el número de residentes temporales. Estos cambios implicarán que, para 2025, hasta 2 millones de personas puedan verse obligadas a abandonar el país.
El pasado 9 de abril, durante la campaña electoral, el ministro de Educación de Quebec, Jean-François Roberge, generó polémica al afirmar que la provincia “no puede recibir todas las miserias del mundo”. Sus palabras provocaron indignación en una sociedad multiétnica como la de Quebec, donde comunidades haitianas, magrebíes y asiáticas son especialmente visibles en ciudades como Montreal.
Belkhodja recuerda, sin embargo, que existe una realidad económica innegable: sectores clave como la tecnología, la sanidad, la ingeniería, la agroalimentación y el turismo siguen dependiendo en gran medida de la mano de obra extranjera, especialmente en Quebec, el segundo polo económico del país tras Ontario. Estos sectores se promocionan activamente en el extranjero para atraer talento.
Refugiados y Asilo: Un Problema Distinto
Las preocupaciones expresadas por figuras como Roberge no se centran tanto en los trabajadores calificados o estudiantes internacionales, sino en la llegada masiva de refugiados y solicitantes de asilo. Desde Estados Unidos, miles de personas han cruzado de forma irregular por puntos como Roxham Road, en momentos en que el país vecino enfrentaba su propia crisis migratoria desde Latinoamérica a través del paso del Darién en Panamá.
Como documentó EFE en su momento, muchos de estos migrantes proceden de Asia y África, a veces familias enteras, además de latinoamericanos. La facilidad con la que ingresaban al país generó descontento entre algunos sectores de la población.
La Dimensión Cultural y Lingüística en Quebec
En Quebec, la cuestión migratoria tiene un matiz cultural único. Al igual que ocurre en regiones como Cataluña en España, la inmigración plantea desafíos demográficos y lingüísticos a largo plazo. Muchos de los recién llegados no hablan francés, lo que podría alterar la identidad cultural de esta provincia, cuya seña de identidad más clara es precisamente su lengua.
Por ello, uno de los principales argumentos del movimiento soberanista en Quebec es reclamar plenas competencias migratorias –actualmente en manos del gobierno federal– para priorizar una inmigración de expresión francófona. Sin embargo, Belkhodja advierte que el Bloque Quebequés, representante del soberanismo en el Parlamento, podría estar equivocado si cree que los migrantes deciden dónde establecerse basándose en criterios lingüísticos o identitarios. “Los inmigrantes vienen para prosperar, y si el inglés les facilita ese propósito, no dudarán en adoptarlo como su idioma y mudarse a otras partes de Canadá”, afirma.
Universidades y Talento Internacional
Otro aspecto clave de la inmigración en Canadá es su estrategia para atraer talento internacional a través de su red universitaria. En 2024, más de un millón de estudiantes internacionales estudiaban en el país, concentrados principalmente en grandes ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal. Muchas de estas instituciones académicas optan por el inglés como idioma principal para conectarse globalmente, lo que también influye en la integración de los recién llegados.
Un Tema Latente en el Electorado
Aunque las amenazas de Trump han eclipsado temporalmente el debate migratorio, algunos votantes mantienen el tema como una prioridad. Patricia, una peruana-canadiense establecida en Quebec desde hace años y trabajadora en la industria odontológica, confiesa a EFE que planea votar por el Partido Conservador debido a su postura de control estricto de las fronteras. “Soy inmigrante, pero solo debemos abrir la puerta a los legales”, argumenta.
Para expertos como Belkhodja, este tipo de opiniones refleja la complejidad del debate migratorio en Canadá, donde coexisten la necesidad económica de mano de obra extranjera, los desafíos culturales y las tensiones políticas. Aunque el tema haya sido opacado temporalmente por las amenazas de Trump, resurgirá inevitablemente en el futuro, dado su impacto directo en la sociedad y la economía canadienses.








