Guadalajara, México, 24 ago.- Cerca de un millar de personas participaron este domingo en el Agua KK Fest, una movilización ciudadana organizada en Guadalajara para exigir a las autoridades una alerta sanitaria por la contaminación del agua que reciben al menos un centenar de colonias del área metropolitana.

Con piñatas, disfraces y carteles con forma de heces, los manifestantes ocuparon la principal plaza pública de la ciudad para denunciar que el agua llega a sus viviendas con residuos fecales, sedimentos y metales pesados, entre ellos plomo, mercurio y aluminio.

Las organizaciones ciudadanas reclamaron que se identifiquen y eliminen las fuentes de contaminación y que las autoridades establezcan un plan de emergencia para atender a las comunidades afectadas.

“Queremos agua limpia, porque el agua es un bien común y un derecho humano, no una mercancía”, afirmó María González Valencia, integrante del comité organizador, durante la lectura de un pronunciamiento.

Agua turbia, oscura y con malos olores

Los colectivos vecinales aseguran que los problemas de calidad del agua comenzaron hace varios años, pero que la situación se agravó desde marzo de 2026.

En distintas colonias, los habitantes denuncian que el líquido llega con tonalidades negras, marrones o con sedimentos, además de presentar olores que describen como similares a los de materia en descomposición u óxido.

Durante la protesta se instaló un “museo” con muestras de agua recolectadas en cerca de 90 colonias, con diferentes niveles de turbiedad y contaminación, como evidencia del problema denunciado por los vecinos.

Autoridades recomendaron no utilizar el agua para consumo

La preocupación aumentó después de que, en julio, la Secretaría de Salud de Jalisco reconociera la existencia de contaminación y recomendara a los habitantes de las zonas afectadas no ingerir el agua ni utilizarla para cocinar o lavarse los dientes.

El Gobierno estatal puso posteriormente en marcha un plan de emergencia que contempla la distribución de bidones de agua y filtros entre la población afectada.

Sin embargo, los colectivos consideran que estas medidas no resuelven el problema de fondo.

Las familias han tenido que comprar agua purificada incluso para actividades como bañarse, asearse y lavar los utensilios de cocina, además de adquirir filtros para intentar reducir la turbiedad, lo que representa un gasto adicional para los hogares.

“No podemos normalizar una ciudad donde las familias reciben agua de mala calidad en sus hogares y, posteriormente, tengan que desplazarse con garrafones para conseguir agua potable”, denunció una representante del colectivo Pueblos Unidos de la Ribera.

Denuncian presencia de bacterias y metales pesados

El académico de la Universidad de Guadalajara Arturo Gleason señaló que diferentes estudios realizados por organismos estatales y científicos analizaron alrededor de 200 muestras de agua en las que se detectaron residuos fecales y bacterias.

Según el investigador, estas condiciones estarían relacionadas con un aumento de enfermedades digestivas entre la población expuesta.

Gleason también alertó sobre los posibles efectos asociados con la exposición a metales pesados y señaló que estos contaminantes pueden provocar daños en órganos como el hígado y los riñones, además de aumentar el riesgo de enfermedades graves.

Los habitantes reclaman ahora que las autoridades no se limiten a entregar agua embotellada o filtros y que establezcan medidas permanentes para garantizar el acceso a agua potable segura.

Durante el festival también se organizaron talleres destinados a enseñar a los vecinos técnicas para clorar el agua y fabricar filtros caseros, como medidas para reducir temporalmente los niveles de contaminación.

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