Brasilia, 24 ago.- El Gobierno de Brasil anunció inversiones por unos 2.300 millones de reales (444 millones de dólares) para fortalecer la infraestructura nacional de inteligencia artificial (IA), en una estrategia que combina tecnología de empresas estadounidenses y chinas.
El plan busca ampliar la capacidad de procesamiento del país y, al mismo tiempo, evitar una dependencia tecnológica de una sola potencia, en medio de la creciente competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo mundial en inteligencia artificial.
Más de la mitad de los recursos, unos 1.300 millones de reales, serán destinados a un proyecto de infraestructura de supercomputación en Río de Janeiro, desarrollado en colaboración con las compañías chinas Huawei Technologies e iFlytek.
Según el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, esta infraestructura estará orientada principalmente al desarrollo de grandes modelos de lenguaje, tanto para aplicaciones de uso general como para sectores específicos de la economía.
Brasil busca un superordenador entre los más potentes del mundo
Los 1.000 millones de reales restantes serán destinados a una licitación para adquirir un nuevo superordenador, con el objetivo de que Brasil cuente con una de las 10 máquinas de procesamiento de inteligencia artificial más potentes del mundo.
Funcionarios brasileños, que solicitaron mantener el anonimato, señalaron que esperan que la licitación sea adjudicada al fabricante estadounidense de chips Nvidia.
La ministra de Ciencia y Tecnología, Luciana Santos, había anticipado la semana pasada al diario Folha de S. Paulo que esperaba que Nvidia fuera la compañía encargada del suministro del equipamiento.
La eventual participación de Nvidia permitiría a Brasil complementar la infraestructura desarrollada con compañías chinas con tecnología estadounidense, en un intento por mantener un equilibrio entre las dos principales potencias tecnológicas.
Una estrategia para evitar la dependencia tecnológica
El Gobierno de Lula ha defendido una política de diversificación tecnológica como parte de su estrategia para desarrollar capacidades nacionales de inteligencia artificial.
“La estrategia consiste en no depender de una única empresa, tecnología o país”, sostuvo el Gobierno brasileño.
La decisión refleja el esfuerzo de Brasil por mantener relaciones tecnológicas y comerciales tanto con Estados Unidos como con China, mientras ambos países compiten por dominar sectores estratégicos como los semiconductores, los centros de datos y la inteligencia artificial.
Con estas inversiones, Brasil busca posicionarse como uno de los principales actores latinoamericanos en el desarrollo de infraestructura para IA y aumentar su capacidad para crear modelos y aplicaciones propios.








